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Mujer emprendedora

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Ella hace túnicas y cinturones, y los vende a los comerciantes. Proverbios 31:24 (DHH).

MUJER VIRTUOSA

La mujer virtuosa de Proverbios 31 le provee ingresos a su familia por medio de su negocio. “Mientras que otras mujeres empobrecen a sus maridos comprando, ella enriquece a su marido vendiendo esos valiosos productos que tienen continua demanda.

"Es solo el orgullo y la indolencia modernos los que han introducido la idea de que es inconsistente con la dignidad de una dama obtener ganancia con la fabricación de sus propios artículos. Esta mujer virtuosa, aunque su marido se sienta entre los ancianos, no piensa que es un descrédito sino un honor hacer lino fino y cinturones para vender; y los sabios la alaban por ello”.*

Según el Comentario bíblico adventista que “túnicas y cinturones” probablemente se refiere a los “vestidos de lino” y “los cinturones ricamente bordados que usaban los acaudalados... Sus transacciones comerciales con los mercaderes fenicios permitían a la esposa vestir ropas lujosas... sin incurrir en gastos exagerados” —3CBA, 1071.

El Señor nos motiva a las mujeres virtuosas a cuidar el dinero que él nos da y a usarlo con sabiduría, no gastando en lujos en los que no podemos incurrir sin exponernos a problemas financieros. Además, la esposa bien puede ayudar al esposo en el presupuesto familiar, si fuere necesario, con un trabajo de medio tiempo o algo que pueda hacer en casa, sin tener que descuidar su principal misión, que es cuidar y educar a sus hijos. Esta es un área un tanto delicada, pues en ciertos países es casi indispensable que la esposa trabaje para poder salir adelante con los gastos del hogar; pero debo recalcar que, hasta donde sea posible, ella no debería pasar mucho tiempo fuera del hogar, ya que no hay mejor educadora de los hijos, que nosotras sus madres.

Por sobre toda profesión o trabajo recompensado está la instrucción de nuestros hijos, sobre todo durante los primeros siete años, cuando se sienta la base de su carácter y su personalidad, cuando se desarrollan las virtudes de veracidad, responsabilidad y honestidad, pulcritud, respeto y orden, autocontrol y diligencia.

Que Dios nos ayude a ser mujeres equilibradas, proveyendo bienes para el hogar sin descuidar lo más importante: nuestra familia. —AC

*George Lawson, Comentario a Proverbios (Chile: Publicaciones Aquila, 2006).