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Mujer de carácter

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Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir. Proverbios 31:25.

MUJER VIRTUOSA

Vivimos en tiempos de libertinaje. El comportamiento moral es visto como raro y anticuado, y en muchas denominaciones es tachado de legalismo. Esto abarca el comer y el vestir, el pensar, el hablar, y la conducta en general. Por contraste, vienen a mi mente las palabras del apóstol Pablo: "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10:31).

Las hijas de Dios hemos de conducirnos bajo este principio, no por imposición, sino motivadas por otro principio: el amor a nuestro Salvador y Señor. Nuestra fuerza de carácter no está en ser obstinadas sino en mantenernos de parte del Padre celestial.

Vestir con decoro y modestia ha de ser la regla de quienes decimos ser imitadoras de Cristo. No digo que habremos de vestirnos en forma anticuada y ridícula; a lo que me refiero es a marcar una diferencia con las mujeres que no tienen valores cristianos, para que se sientan atraídas hacia el Dios que nosotras conocemos. Hemos de vestir como princesas, como hijas del gran Rey celestial. En vez de llamar la atención con nuestro cuerpo, hemos de exhibir el carácter y las virtudes cristianas.

La mujer virtuosa se ríe de lo por venir porque ha hecho provisión para el futuro de su familia. Está preparada para cualquier eventualidad, para el cuidado de su familia, su salud, su educación, su instrucción y su seguridad.

La madre tiene mucha influencia sobre sus hijos, pues ella es su modelo en los años formativos. Ella deberá mostrar un espíritu alegre al desempeñar los deberes diarios en su hogar. Ha de mantener presente el gozo y la paciencia, que son fruto del Espíritu Santo. Así, al venir el esposo del trabajo y los niños del colegio, se encontrarán con un rostro sonriente, amable, apacible, que los haga sentir felices de volver al hogar. Para ello, es menester que la mujer pase tiempo a solas con Dios en el estudio de la Biblia y la oración.

Sí, querida, esa es la única fuente de paz y felicidad. En todos mis años de esposa, de madre y abuela, he comprobado que esta es la única fórmula espiritual efectiva. Busca a Dios temprano, haz de esto tu primera tarea. —AC