Regresar

Mujer liberada

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Lucas 13:12.

LA MUJER ENCORVADA

Era sábado, y conforme a su costumbre, Jesús enseñaba en la sinagoga. De pronto su mirada se posó en una mujer cuyo rostro reflejaba tristeza a causa de un mal que la afligía ya por 18 años. Estaba encorvada y no podía enderezarse.

La palabra griega usada es sunkupto, que significa inclinada hacia delante, doblada hacia delante. La figura encorvada evoca en nuestra mente una carga que se lleva y es tan pesada que doblega las fuerzas. Hablamos pues de crisis, heridas, miedo, preocupación, fracaso, resentimientos, frustraciones, que al no entregarlas a Dios producen fatiga y desgaste.

Uno no puede menos que preguntarse, ¿cómo es que ella estaba en la sinagoga? Es obvio que, como hija de Abraham, sabía que su lugar en el día sábado era la sinagoga, aunque no estuviera bien de salud. Jesús la llamó y le dijo: “Mujer, eres libre de tu enfermedad”. Además, puso sus manos sobre ella, y al hacerlo, ella se enderezó e inmediatamente ¡alabó a Dios!

Tres cosas llaman mi atención: a esta mujer que llevaba 18 años enferma, Jesús la llama y le dice que queda libre de su enfermedad, y también la toca. Quizás ella no era importante para los hombres, pero Jesús la vio. Quizá nadie la tenía en cuenta, pero Jesús la llamó. Tal vez pocos le hablaban, pero Jesús le habló. Quizá hacía muchos años que su esposo no la tocaba, ni su familia la abrazaba, pero Jesús la tocó.

Recuerda que eres una hija de Dios y él siempre estará pendiente de ti. Jesús quiere que levantes la cabeza. El texto nos dice que “ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios”. Esta palabra del griego, anorthoo, se traduce también como reconstruir, restaurar, restablecer, enderezar. Jesús sanó, libero y restauró a esta mujer, ¡completamente!

Querida, Cristo sigue siendo el mismo. Quiere tocarte, restaurar tu vida, tu adoración a Dios... No sé qué pueda tenerte con la espalda doblada: problemas, tropiezos, drogas, crisis matrimonial, decepciones, enfermedad, quiebra económica... pero puedo decirte que Jesús tiene el poder para ayudarte a salir de ahí. Adora a Jesús en el poder del Espíritu, y el Señor extenderá su gloria sobre ti y todo será diferente. -AC