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Tres mujeres excepcionales

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Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres hijas. Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc. Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos. Job 42:12-15.

LAS HIJAS DE JOB

Es interesante que después de sufrir tanto, Dios bendijo a Job con diez hijos; tantos como tenía antes de su drama. Pero es la primera vez que la Biblia menciona el nombre de hijas: Jemima, Cesia y Keren-Hapuc. Los teólogos coinciden en que el hecho de que estas bellas mujeres sean mencionadas por nombre tiene un significado.

Jemimasignifica “día”. El nombre "día” hace referencia a la belleza de un amanecer. Otros lo interpretan como la promesa de un nuevo día que Job está viviendo, un día que ilumina su vida después de tantas noches tenebrosas.

Cesia(o “Kezia”) hace referencia a una especia aromática, semejante a la canela. Esta especia crecía en Arabia y se utilizaba como un perfume costoso. Job llamó a su segunda hija Cesia, asociándola a una fragancia placentera, exótica y valiosa.

Keren-hapucse refiere a una pintura extraída de un alga, con la que las mujeres orientales, especialmente las egipcias, coloreaban sus párpados y pestañas. Los ojos grandes en la cultura oriental eran símbolo de belleza y elegancia.

Además de comentar que estas jóvenes eran las más bellas de la tierra, el texto destaca que Job les dejó una herencia. Según la costumbre de aquellos días, una hija solo heredaba en caso de que no hubiera descendientes varones. Pero Job decidió tratar a sus hijas de forma excepcional, contándolas como herederas a partes iguales con sus hijos varones.

Hay un Padre en los cielos que también trata a sus hijas de forma excepcional. Nos considera la niña de sus ojos, y nos da una herencia en su reino. El dolor por momentos puede ser insoportable, pero nuestro Padre celestial escribe historias con final feliz. Así como las hijas de Job le devolvieron la alegría a su padre, nosotras viviremos eternamente alegres al estar bajo el cuidado y la protección de nuestro Padre celestial. -AP