Regresar

Una mujer llena de luz

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz. Salmo 36:9.

FANNY CROSBY

Fanny Crosby fue misionera, poetisa, letrista y compositora de miles de obras musicales. Pero Fanny fue ciega prácticamente desde su nacimiento.

Cierta vez un renombrado pastor le comentó: “Creo que es una verdadera pena que el Maestro no te conceda la vista, cuando te concedió tantos otros talentos”. Fanny respondió: “¿Sabe usted? Si al nacer me hubieran dado la oportunidad de hacer una petición, esta hubiera sido nacer ciega, porque cuando llegue al cielo, el primer rostro que alegrará mi vista será el de mi Salvador”.

Antoine de Saint-Exupéry dice en El principito que “lo esencial es invisible a los ojos”. Fanny Crosby supo ver aquello que tantas veces escapa a nuestros ojos.

Cuando terminé el profesorado de música en la Universidad Adventista del Plata, decidí que no quería servir a Dios por medio de la música, porque no me consideraba con suficiente talento. Había compañeros en mi clase que invertían la mitad de tiempo que yo necesitaba, ¡o menos!, para aprender una sonata de Beethoven o un estudio de Chopin. Esa sensación de ser menos que los demás me acompañó durante mucho tiempo, hasta que comprendí, de la mano de Dios, que para él no es importante que seamos más talentosos que otros, sino que desarrollemos los talentos que él nos dio para servir y reflejar el carácter de Jesús. Cuando ponemos a trabajar los talentos que Dios nos dio, él se encarga de multiplicarlos. ¡Es una promesa y una realidad! Lo he comprobado en mi propia vida.

No hay muchas mujeres compositoras en la historia de la música. Muchas se sintieron anuladas, disminuidas o menospreciadas, y se rindieron. Sin embargo, si buscas en el índice del Himnario adventista, comprobarás que varios de los himnos que nos elevan a Dios fueron compuestos por Fanny Crosby, una mujer excepcional que a pesar de su discapacidad física vivió con plenitud y se relacionó con su Creador desde un espíritu lleno de agradecimiento.

Que Dios nos ayude a quitarnos los complejos, a deshacernos de las dudas y las comparaciones que nos paralizan. Que podamos desarrollar nuestros talentos para ser de bendición a los demás. ¡Dios se encarga de multiplicarlos para su gloria! —AP