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Una virgen entre los impíos

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Salió Dina la hija de Lea, la cual esta había dado a luz a Jacob, a ver a las hijas del país. Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró. Génesis 34:1, 2.

DINA

Dina fue la única hija de Jacob con Lea, la hija mayor de Labán. Dina pudo tener una vida honorable, pues era hija del hombre que daría su nombre al pueblo de Dios, pero la curiosidad la hizo tropezar. Cuando estaban acampando en Siquem, sintió curiosidad por saber cómo vivían las jóvenes del pueblo, pero olvidó cuánto influyen las amistades (ver Proverbios 13:20).

Sin medir los riesgos, Dina buscó amigas entre las jóvenes cananeas, gente idolatra e inmoral (ver Levítico 18). He aquí una presa fácil —pensaron los muchachos cananeos, y Siquem, "el más distinguido de toda la casa de su padre” (Génesis 34:18, 19), la cortejó, se acostó con ella, se enamoró y la pidió en matrimonio (vers. 4).

Ese acto fue interpretado por Jacob y sus hijos como una demostración de fuerza en contra de su tribu, pero Jacob accedió a dar en matrimonio a Dina, y los amorreos accedieron a circuncidarse como se les exigió. Pero Simeón y Leví no perdonaron el agravio. Mataron a los siquemitas y se llevaron a sus mujeres (vers. 25-31).

Pobre Dina. Su imprudencia tuvo un terrible resultado. Sus hermanos limpiaron su honor con sangre. Su imprudencia perturbó a toda su familia, y trajo violencia y dolor. Dina aprendió la lección de recato y prudencia por medio del sufrimiento.

No es fácil proteger a nuestros hijos que miran más allá del cerco de la iglesia, curiosos por conocer otras formas de vida. Muchas veces, quienes nacieron en una familia de creyentes piensan que en el ambiente secular la gente es más feliz, porque no tienen ninguna limitación. ¿Cómo proteger a nuestros hijos de las tentaciones del mundo? Plantemos en ellos el amor a Dios desde pequeños. Llevémoslos siempre a Jesús, para que lo conozcan. Seamos sus madres confidentes. Que el abrigo de la familia y la iglesia los proteja de los peligros del mundo, para que cuando venga la tentación, resistan; y si caen, sepan que en el hogar y en la iglesia siempre hay calor y amor. Que sepan que alguien los espera. -FB