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Obrera fiel - 1

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Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Hechos 9:36.

DORCAS

Las mujeres pensamos con el corazón, actuamos por la fuerza de la pasión, y vencemos por el amor. En la capacidad de pensar con el corazón descansa el poder de una mujer. ¡Y el poder del evangelio!

A pocos kilómetros de donde predicaba Pedro, una mujer discreta y callada predicaba con sus actos de bondad. Cuando testificamos de Dios, las palabras son importantes, pero las obras de compasión lo son aún más. Dorcas sabía que todo amor genuino es compasión, y que un amor sin compasión es egoísmo. Ella se entregaba cada día a los demás, a satisfacer las necesidades ajenas.

Dorcas era una digna discípula de Jesús; su vida estaba llena de actos de bondad. Sabía quiénes necesitaban ropas abrigadas, y quiénes simpatía, y servía generosamente a los pobres y afligidos. Sus hábiles dedos estaban más atareados que su lengua. “Y aconteció que en aquellos días enfermo y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó” (Hechos 9:37-40).

¿Quiénes eran aquellos hombres que le rogaron a Pedro que fuera a Jope? ¿Por qué salieron de su zona de comodidad, y fueron insistentes con el apóstol? ¿Quiénes eran esas mujeres que lloraban la pérdida de Dorcas? Ambos, hombres y mujeres, eran las personas cuyas vidas habían sido tocadas por las obras de Dorcas. ¿Por qué Pedro la resucitó? Porque la gente se lo pidió. Gente como Dorcas.

Hay poder en el servicio. ¡No perdamos el sentido de la compasión! ¡Que la gracia divina nos toque cada día en nuestras obras silenciosas y cotidianas! Porque “de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8). Tus obras irán contigo (Apocalipsis 14:13); y otros te imitarán. —FB