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Tiempo de crisis

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No digas: "Soy un muchacho", porque a todo lo que te envíe irás, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Jeremías 1:7; 8 (RV95).

ELENA HARMON DE WHITE

“Este planeta está en crisis: crisis política, ambiental, familiar, social, ideológica, económica, existencial... Es durante los tiempos de crisis cuando Dios envía mensajes a su pueblo por medio de sus profetas; por eso, cuando aparece un profeta, debiéramos examinar la naturaleza de la crisis por la que estamos atravesando. Lo anterior ha de llevarnos a buscar el mensaje que el profeta intenta comunicarnos” (véase Herbert Douglass, Mensajera del Señor, Buenos Aires: ACES, p. 39).

Entre 1830 y 1840 en los Estados Unidos, había gente eufórica por la expectativa del advenimiento de Cristo. Pero también surgieron movimientos fanáticos y manifestaciones de personas que se autodenominaban profetas. En 1830 salió a la luz el Libro de Mormón, de José Smith, basado en su experiencia con el ángel Moroni y unas supuestas planchas de oro que contenían una historia fantástica. Paralelamente al surgimiento de la Iglesia Adventista, nacieron una secta radical (cuando estaban en trance espiritual comenzaban a sacudirse violentamente), llamada Ciencia Cristiana (promovía la oración para curar enfermedades y una “gracia barata”) y el espiritismo, que encontró apoyo en errores doctrinales sobre el estado de los muertos.

“Elena Harmon nació en una época de grandes cambios políticos, sociales y religiosos. Al aceptar ser la mensajera del Señor, tuvo que enfrentarse no solo a los prejuicios contra las visiones y señales prodigiosas, sino a las burlas posteriores al Gran Chasco y, años después, a las críticas de los opositores a su ministerio. A pesar de ser 'la más débil entre los débiles' tenía las cualidades que el Señor necesitaba para transmitir sus mensajes: 'humildad, sinceridad ante la luz y la disposición a someterse a la dirección divina'" -Ibíd., 551.

Hoy la crisis está a las puertas. ¿Te estás preparando para afrontarla? ¿Tienes las cualidades que Dios encontró en esa joven de apenas 17 años? No te mires como eres, sino como lo que Dios puede hacer de ti. Quizás puedas ser una mensajera de esperanza para estos días finales de gran tribulación para el pueblo que espera el retorno de Cristo. ¡Maranata! — GM