Regresar

Con la salud no se juega

Matutina para Android

Play/Pause Stop
He aquí, ya se cumplieron las cosas primeras y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a la luz, yo os las haré saber. Isaías 42:9 (RV95).

ELENA HARMON DE WHITE

El 16 de junio de 1863, Elena G. de White recibió el mensaje acerca de la salud y el cuidado de los enfermos. En visión, se le mostró "la manera correcta de vestirse, el alimento apropiado para comer, la necesidad del ejercicio y el descanso adecuados, como también la importancia de confiar en Dios para mantener un cuerpo fuerte y sano" -CPI, 34. Pero desde el principio, hubo quienes mostraron rechazo hacia los consejos divinos concernientes a la reforma pro salud. Algunos predicadores mostraban muy poco respeto hacia este mensaje. Despreciaron las recomendaciones que el Señor le había revelado -Ibíd., 422,423, y así acortaron sus vidas y redujeron su influencia positiva.

En este asunto de la salud y la temperancia deberíamos dejar muy atrás a todos los demás. Pero seguimos enfermando y muriendo igual que los que desconocen este mensaje.

Varios estudios científicos han demostrado que el estilo de vida adventista favorece la salud y la longevidad; otros más dan fe de que los consejos de Elena G. de White dados hace más de 150 años son veraces (“comprobados científicamente” para los más incrédulos). La pregunta ya no es si son ciertos o no los mensajes de salud que ella recibió. La cuestión es si vas a creer en ellos y a llevar a cabo los cambios necesarios para gozar de una vida abundante en este mundo en preparación para la vida eterna.

La salud es un elemento básico de la experiencia espiritual del ser humano. “¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios” (1 Corintios 6:19, 20, NVI). Como puedes ver, la reforma pro salud es muy importante en este tiempo.

Tú tienes la última palabra sobre tu vida, tu salud y tu destino eterno, pues Dios ya te ha transmitido todo lo que tenías que saber. ¡Que Dios nos ayude a tomar la mejor decisión, lo más pronto posible! —GM