Regresar

La mejor madre del mundo

Matutina para Android

Play/Pause Stop
La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Levi en Egipto; esta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. Números 26:59.

JOCABED

¿Te imaginas que te concedieran el premio a “la mejor madre del mundo”? Pues hay dos mujeres de la Biblia que se llevan dicha mención. Una de ellas era una esclava hebrea de la cual se asegura que: “El mundo no ha recibido beneficios mayores mediante ninguna otra mujer, con excepción de María de Nazaret" -Ed, 57. ¿Quién es esa otra mujer por medio de la cual el mundo ha recibido tan grandes beneficios? Jocabed, la madre de Moisés, el libertador de Israel.

Elena G. de White da a conocer las pautas para llegar a ser “la mejor madre del mundo” sin importar quién seas o dónde vivas: “Toda la vida de Moisés y la gran misión que cumplió como caudillo de Israel dan fe de la importancia de la obra de una madre piadosa. Ninguna otra tarea puede igualarse a esta. En un grado sumo, la madre modela con sus manos el destino de sus hijos. Influye en las mentes y los caracteres, y obra no solamente para el presente sino también para la eternidad. Siembra la semilla que germinará y dará fruto, ya sea para bien o para mal. La madre no tiene que pintar una forma bella sobre un lienzo, ni cincelarla en un mármol, sino que tiene que grabar la imagen divina en el alma humana. Muy especialmente durante los años tiernos de los hijos, descansa sobre ella la responsabilidad de formar su carácter. Las impresiones que en ese tiempo se hacen sobre sus mentes que están en proceso de desarrollo, permanecerán a través de toda su vida... Son puestos bajo nuestro cuidado para que los eduquemos, no como herederos del trono de un imperio terrenal, sino como reyes para Dios, que han de reinar al través de las edades sempiternas” –PP, 249, 250.

De alguna manera Jocabed sabía todo esto y aceptó el reto de educar para la eternidad porque solo en la eternidad “se hallará que muchos de los que beneficiaron al mundo con la luz del genio, la verdad y santidad, recibieron de una madre cristiana y piadosa los principios que fueron la fuente de su influencia y éxito”—Ibíd., 250.

Hoy te invito a aceptar el reto de ser la mejor madre del mundo o la mejor influencia en la vida de los demás, por supuesto con la conducción de Dios. —GM