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Alcanzando el ideal divino

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[Elcana] tenía dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. 1 Samuel 1:2 (RV95).

PENINA

El matrimonio es una institución de origen divino dado al hombre en la creación. Es el fundamento de la familia y la sociedad. “El vínculo de la familia es el más estrecho, el más tierno y sagrado de la tierra. Estaba destinado a ser una bendición para la humanidad. Y lo es siempre que el pacto matrimonial sea sellado con inteligencia, en el temor de Dios, y con la debida consideración de sus responsabilidades" -HC, 14.

Pero el pecado apareció en el mundo y echó a perder la perfecta obra de Dios; los reproches no se hicieron esperar y empezaron los problemas matrimoniales. Siglos después, al pueblo de Dios le dio por imitar las costumbres paganas como la bigamia o la poligamia, en algunos casos.

“El deseo de perpetuar su nombre había llevado [a Elcana] a contraer un segundo matrimonio, como hicieron muchos otros. Pero este paso, inspirado por la falta de fe en Dios, no significó felicidad. Se agregaron hijos e hijas a la casa; pero se había mancillado el gozo y la belleza de la institución sagrada de Dios, y se había quebrantado la paz de la familia” —PP, 614.

¡Qué precio tan caro pagaron este hombre y su familia! Si tan solo hubiera esperado un poco más, el hijo tan deseado habría llegado sin necesidad de “ayudar a Dios” para que se cumplieran sus promesas.

Alcanzar el ideal divino en tu matrimonio es la mayor expectativa que debes tener al casarte, sin importar que vengan momentos y situaciones difíciles o desagradables, porque... van a venir. Recuerda que ante todo, has hecho un compromiso con Dios: “Porque tu marido es tu Hacedor” (Isaías 54:5)

Ana estaba mejor preparada para afrontar el reto de no poder tener hijos y tener que convivir con una segunda esposa. Desde la perspectiva humana, Ana tenía todo en contra. Penina tenía todo a favor: había sido elegida como segunda esposa y había cumplido la misión de darle hijos a Elcana. Pero Penina no era feliz, pues no tenía un compromiso con Dios. ¡Gran error! ¡Dios es el único que nunca nos falla!

Pide al Señor que te ayude a alcanzar el ideal divino en tu matrimonio o en tu familia. —GM