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Peligros que la juventud enfrenta

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El rey estaba muy viejo y Abisag, la sunamita, lo servía. 1 Reyes 1:15 (RV95).

ABISAG

 “La a vida no nos ha sido dada para que la pasemos en la ociosidad y la complacencia propia” –CM, 137. Abisag conocía el valor de dicha verdad. Ella era una persona servicial y trabajadora.

En 1999 se publicó un informe sobre formas de crear nuevas oportunidades para los jóvenes del Reino Unido que no estudiaban, ni trabajaban ni recibían formación profesional. Se les empezó a llamar los NEET (por sus siglas en inglés), pero el uso de este término se extendió a otros países y en los de habla hispana se les denominó “nini” (ni trabaja ni estudia). Las razones por las que una persona llega a ser un “nini" pueden ser muchas y muy variadas, desde el abandono de la escuela por falta de recursos, la maternidad temprana, los hogares disfuncionales, el desinterés en los estudios, la incapacidad para realizar algún oficio, la baja estima propia (cosa que promueven algunos profesores desde la secundaria y el bachillerato), etcétera.

¿Qué podemos hacer los padres para enfrentar este tipo de situaciones? He aquí algunas recomendaciones basadas en la Sección IV: La escuela del hogar, de Consejos para maestros, padres y alumnos acerca de la educación cristiana, pp. 101-153:

  • Todos hemos de recordar que la educación del niño empieza en el hogar y no en la escuela. Las lecciones que han de guiarlo a través de toda la vida son las que tienen que ver con el respeto, la obediencia, la reverencia y el dominio propio. Antes de que el niño tenga suficiente edad para razonar, ya se le puede enseñar a obedecer.
  • Nunca debe permitírsele al niño que manifieste falta de respeto hacia sus padres. El futuro bienestar del niño requiere una disciplina bondadosa, amante, pero firme.
  • Tan pronto en la vida como sea posible, se le debe enseñar a compartir las cargas del hogar. Los niños que han aprendido hábitos de laboriosidad no tienen inclinación a quejarse de su suerte ni tienen tiempo para entregarse a sueños ociosos.
  • Dejar que un niño tome mucho tiempo para hacer un trabajo que podría hacerse fácilmente en poco tiempo es permitirle formar hábitos dilatorios.

Pidamos al Señor que nos ayude a formar niños cristianos, trabajadores, responsables y respetuosos de la Palabra de Dios y de la autoridad. —GM