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Esta era Jezabel

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El cuerpo de Jezabel será como estiércol sobre la superficie del campo en la heredad de Jezreel, de manera que nadie pueda decir: “Esta es Jezabel”. 2 Reyes 9:37 (RV95).

JEZABEL

La Biblia da algunos detalles de la vida de Jezabel en varios capítulos de los libros primero y segundo de Reyes, los que nos enseñan grandes lecciones respecto al conflicto entre el bien y el mal, la santidad de Dios, y su pueblo que resiste al diablo y sus seguidores.

  • Jezabel era hija de Et Baal, rey de los sidonios (1 Reyes 16:31), quien fue sacerdote de Astarté y mató a su hermano para usurpar el trono.
  • Procuró matar a los profetas del Señor (1 Reyes 18:4, 13) sin que nadie se lo impidiera, excepto Dios, quien por medio de Abdías, mayordomo del rey Acab, escondió a cien profetas en dos cuevas. Dios le dijo a Elías que había un remanente de siete mil en Israel que no habían adorado a Baal (1 Reyes 19:18).
  • Cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la diosa Asera comían de su mesa (1 Reyes 18:19).
  • Tuvo la osadía de retar a Dios, y amenazó de muerte al profeta (1 Reyes 19:2).
  • Primero parece que se preocupa por el bienestar de Acab y luego lo menosprecia, dudando de su autoridad: “¿No eres tú el que manda? ¡Yo te conseguiré la viña!" (1 Reyes 21:5,7).
  • Los ancianos y nobles acataban sus órdenes sin objetar (1 Reyes 21:11). Conocía las leyes israelitas y las manipulaba para conseguir lo que quería.
  • Mandaba matar a quien interfería en sus planes, era autoritaria (1 Reyes 21:14)
  • Incitaba a su esposo a hacer lo malo ante los ojos de Dios (1 Reyes 21:25).
  • Practicaba la idolatría mediante la prostitución y cultos sanguinarios, así como hechicerías (2 Reyes 9:22).
  • Se cumplió la profecía de Elías respecto a su muerte (2 Reyes 9:36, 37).

En Apocalipsis 2:20 se hace referencia a “Jezabel” en el sentido de los falsos profetas que con sus enseñanzas engañan a los siervos de Dios, los inducen a rebelarse contra Dios, pisotear sus mandamientos y no hacer distinción entre lo santo y lo profano. Cuídate de no tener el espíritu de Jezabel sino el de Elías. -GM