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Febe la diaconisa

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Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencrea. Romanos 16:1 (NVI).

FEBE

Cencrea era el puerto oriental de Corinto, situado en el Golfo Sarónico, en el mar Egeo. Desde ahí, Pablo pudo haber embarcado rumbo a Éfeso y Jerusalén. En Hechos 18:18 se menciona que en “Cencrea se rapó la cabeza, porque tenía hecho un voto". No tenemos más detalles de cómo o cuándo Pablo conoció a Febe ni cómo o cuándo ella tuvo oportunidad de ayudarlo; tampoco sabemos el motivo por el que Febe viajó a Roma. Se ha considerado que ella era la portadora de la Epístola a los Romanos, pero no sabemos qué actividades tendría que realizar allí, motivo por el cual Pablo enfatiza a los hermanos que la reciban “como es digno de los santos, y ayudadla en cualquier cosa en que necesite de vosotros” (Romanos 16:2, RV95). Lo que sí podemos deducir es que necesitaría hospedaje, alimentación y algún tipo de ayuda durante su estancia en la capital del imperio.

Por otro lado, es la única mujer cristiana a la que Pablo da el honroso título de “diaconisa de la iglesia”, lo que ha levantado mucha polémica en algunos sectores del cristianismo. El término "diácono" viene del griego diakonos, que significa “siervo” o “ayudador”. Este servicio se instituyó en la iglesia para que los apóstoles se concentraran en la predicación del evangelio (ver Hechos 6:2-4). Por su parte, los diáconos servirían como líderes locales de las congregaciones y atenderían sus principales necesidades, además de participar activamente en la evangelización.

En Romanos 16:1, la forma femenina de diácono (diaconisa) sugiere que esta labor ya se había instituido en la iglesia cuando Pablo escribió la Epístola. Desde los días de la iglesia primitiva, las mujeres ocuparon importantes espacios de liderazgo en el pueblo de Dios. Entonces, se ofrecieron pautas para elegir a las diaconisas: “Así mismo, las mujeres deben tener estas cualidades: tener el respeto de los demás, no hablar mal de otros, tener dominio propio y ser dignas de confianza en todo lo que hacen” (1 Timoteo 3:11, PDT).

Hoy, las mujeres seguimos siendo útiles en la iglesia del Señor. ¿Estamos dispuestas a servir al Señor en alguno de los ministerios de la iglesia? ¿Pediremos a Dios que nos ayude a desarrollar las cualidades necesarias para su servicio? Hoy te invito a darle a Dios lo mejor de tu vida. — GM