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El matrimonio improbable - 1

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Ve, cásate con una mujer fornicaria, y engendra hijos de fornicación. Oseas 1:2 (RV00).

GOMER

Suele decirse que un matrimonio idóneo es un matrimonio “hecho en el cielo". El matrimonio improbable de Oseas con Gomer fue un matrimonio hecho en el cielo pero, desde una perspectiva humana, tal vez el peor matrimonio posible, a pesar de ser el resultado de un mandamiento divino. “Ve, cásate con una mujer fornicaria, y engendra hijos de fornicación” (Oseas 1:3, RV00).

La Biblia no da muchos indicios acerca de los sentimientos que Oseas tendría para con su esposa, pero parece que había, al menos de parte de Oseas, amor genuino. Podemos imaginar el escándalo que provocó semejante matrimonio, incluso en el ambiente de lasitud moral en que se encontraban Israel y Judá en aquel momento.

No sabemos cómo eligió Oseas a Gomer de entre las demás rameras que se ganaban la vida alquilando sus cuerpos, pero la atracción fue mutua, por lo menos al principio.

El nombre "Gomer” significa “completo, suficiente" o "carbón encendido”. Tal vez le cuadre mejor la definición de carbón encendido, puesto que, tras unos años iniciales de felicidad hogareña, Gomer empieza a buscar a sus antiguos amantes y la vida callejera de antes.

El dolor de verse abandonado por su querida esposa sirvió no solo a Oseas, sino a todo el pueblo de Israel, como ejemplo aleccionador de la relación de Dios con su pueblo. Se le puede llamar a Gomer una esposa “simbólica”, una metáfora ambulante. Dios intentó por todos los medios posibles hacer ver a su pueblo el gran amor que les tenía, a pesar de que ellos se habían apartado de él. Por eso Dios les puso nombres significativos a los hijos de esta unión: Jezreel, “castigo de la casa de Jehú”; Lo Ruhama, “no compadecida”; Lo Ammi, “pueblo ajeno” (ver Oseas 1:6-9). Para colmo de males, al menos dos de estos hijos pudieron ser de paternidad ajena.

 

Oseas y Gomer eran diametralmente opuestos. Cumplir la voluntad de Dios era lo único en que Oseas pensaba. Satisfacer sus apetitos era lo único que Gomer ansiaba. El mundo hoy se divide en dos grupos a los que llamaremos el grupo Gomer” y “el grupo Oseas”. En "el grupo Gomer” las neuronas están al servicio de las hormonas. En “el grupo Oseas”, la mente, las fuerzas y el corazón están al servicio de Dios. Únete a este grupo y sé feliz. -LMG