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Y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes. Lucas 8:2-4.

SUSANA

En su libro Blink, Malcolm Gladwell declara que algunas personas son capaces de emitir juicios, ya sea en base a información adquirida o en base a una inteligencia intuitiva que les permite determinar con sabiduría, en la mayoría de los casos, las probabilidades que tiene una pareja de divorciarse en el futuro, con un porcentaje de certeza que se acerca al cien por ciento.*

¿Qué juicio podríamos emitir acerca de Susana, considerando que para emitirlo solo tenemos su nombre? No la conocimos, no conversamos con ella, no tuvimos acceso a ningún archivo personal, ninguna fotografía, nadie nos dio un reporte, ningún video, nada en Facebook que nos indicara sus gustos, familia o aficiones. Nada, excepto que el evangelio dice que había sido sanada, junto con otras, de espíritus malos y enfermedades y servía a Jesús “de sus bienes”.

En su ministerio terrenal Jesús no se valió de milagros para su sustento diario y el de sus discípulos. Él dependía del apoyo personal y financiero de otros. Entre líneas podemos leer que las mujeres de quienes se hace referencia seguían a Jesús agradecidas después de haber recibido una bendición especial: sanidad del cuerpo y de espíritu.

Según Gladwell, si una pareja conversa por algunos minutos de un tema afín y se miden por unos cuantos minutos la sudoración de las manos, la presión sanguínea, las miradas, los movimientos mientras se está sentado, se observa las expresiones del rostro, el ritmo de la conversación, etc., se sabrá el futuro de la pareja. Al meditar en lo anterior, pienso que hay otros instrumentos que se pueden usar para medir nuestra gratitud a Jesús. Si consideramos la manera en que apoyamos la causa de Cristo, ya sea mediante nuestro esfuerzo personal, nuestra influencia o nuestros bienes, se determinará el nivel de gratitud que tenemos hacia nuestro Redentor Jesús.

¿Cuál es el motivo por el que sigues tú a Jesús? ¿Has recibido alguna bendición del Cielo? ¿Cómo demuestras gratitud a quien te lo ha dado todo? -SS

*Malcolm Gladwell, Blink (New York: Little, Brown and Company, 2007), p. 22.