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Nueva visión

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Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Marcos 10:51.

HELEN KELLER

Se cree que el polvo fino del desierto, la brillantez del sol reflejado en la arena, así como las condiciones de insalubridad son la causa de que tantas personas fueran afectadas por la ceguera en los tiempos bíblicos —DBA, 223.

Aunque la palabra ceguera aparece en el Nuevo Testamento cincuenta veces, en muchos de los casos tiene un sentido metafórico. Es decir, no se trata de ceguera humana física, sino de ceguera espiritual, ese tipo de ceguera que nos impide ver más allá de la realidad. Esta ceguera nos imposibilita entender razones y hace que se nos dificulte tomar decisiones sensatas.

Dice la Biblia que Jesús “sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista” (Lucas 7:21) ¿Qué habrán experimentado esas personas? De esos ciegos sanados, por lo menos de uno dice la Escritura que había sido ciego desde su nacimiento (ver Juan 9:1)

Helen Keller padecía de ceguera real. Sin embargo, se sobrepuso a su situación gracias a la ayuda de Anne Sullivan, su institutriz. Creo que hay algunas lecciones que podemos aprender. En primer lugar, cuando nos encontramos en oscuridad, ya sea física o emocional, necesitamos estar dispuestas a recibir la ayuda de alguien más. Una amiga, un consejero o un líder espiritual podrán proveer el consejo para tomar el buen camino.

En segundo lugar, en medio de la tragedia podemos descubrir que hay más de una forma de salir adelante. "Nuestro Padre celestial tiene, para proveernos de lo que necesitamos, mil maneras de las cuales no sabemos nada” — DTG, 297. En tercer lugar, creo que cuando nos dedicamos a servir a otros y dejamos de creernos el centro donde gira el mundo, podremos, como Helen, encontrar el propósito que Dios tiene para sus hijos: que sirvan a sus semejantes.

Hoy te animo a considerar las palabras de Cristo: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en recate por muchos” (Marcos 10:45). Hoy podemos, como Helen Keller, escoger una causa noble y con nuestras oraciones, apoyo financiero y personal, ayudar a muchas personas. —SS