Regresar

El reloj misterioso

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Eclesiastés 3:11.

ESTER

Quizás esta mañana despertaste pensando que Dios no tiene un propósito para tu vida y que nada bueno va a sucederte jamás. Pero aún anhelas salir de esa situación financiera tan apremiante, sueñas con el día en el que ya no te aflija la enfermedad que te diagnosticaron, quisieras encontrar a un buen hombre que te pida que seas su esposa, o ansías que tu sueño de toda la vida se cumpla.

Tal vez le has suplicado a Dios que conteste muchas preguntas como esta: "¿Dios, cuando vas a hacer algo para que mi vida cambie?” Es importante reconocer que Dios ha sembrado sueños en nuestro corazón, pero no tenemos el reloj divino, y desconocemos su voluntad y cuándo se realizarán ciertas cosas.

Ester habla del tiempo cuando le dice a su primo que no ha sido llamada para ver al rey en treinta días (Ester 4:11). También hace alusión al tiempo cuando les pide a los judíos en Susa que ayunen durante tres días (vers. 16). Ester fue sabia al tener en mente los límites del tiempo humano y al no olvidar que existe un Dios que hace las cosas hermosas en su tiempo.

Aunque desconocía las manecillas de ese reloj divino, la reina Ester estuvo dispuesta a humillarse ante el Dueño del reloj durante tres días, hacer su parte, y esperar a que Dios hiciera las cosas hermosas. No esperó pasivamente que Dios actuara sin antes hacer su parte.

Ester tenía el reloj apropiado: el reloj de la fe y la paciencia. Ni siquiera alguien tan importante como una reina sabe los planes del Rey del universo. El cronograma de Dios es un misterio, pero vale la pena confiar en que él continúa haciendo las cosas hermosas en su tiempo. Dios nunca actúa tarde o de manera arrebatada.

Quien te conoce desde que estabas en el vientre de tu madre (ver Sal. 139:15) tiene planes muy buenos para tu vida (ver Jeremías 29:11). Aun cuando no entiendas lo que te sucede, recuerda que Dios siempre actúa a tiempo.

Camina hoy tomada de la mano de Aquel que hace las cosas hermosas en su tiempo. —LS