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No tiene límite

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Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28.

ESTER

La puerta de la sala del trono se abrió. Todos los consejeros y siervos del rey miraron hacia la entrada. ¿Quién se había atrevido a presentarse ante el rey sin su invitación? Eso podía resultar en la muerte del intruso, a menos que el rey le extendiera el cetro.

El rey mismo no podía creer que hubiera alguien que se atreviera a hacer tal cosa. Sin embargo, el “intruso”, la reina Ester, halló gracia ante sus ojos, él le extendió su cetro y ella lo tocó. Ester había cumplido su promesa de presentarse ante el rey pasados los tres días de ayuno.

Cuando el rey le preguntó cuál era su petición, ella lo invitó a un banquete; y después a otro.

Al terminar el segundo banquete al que el rey y Amán asistieron, la reina le dijo al rey su petición: anular el decreto de muerte contra los judíos emitido por el rey bajo la insistencia de Amán. Aunque el edicto no podía ser revocado, el rey Asuero encontró la manera de evitar que los judíos fueran exterminados.

Esta bella dama pudo haber tenido excusas para no hacer lo que su primo le había pedido. Su vida y sus acciones audaces a favor de su pueblo se sintetizan en estas palabras: “No tiene límite la utilidad de quien, poniendo el yo a un lado, da lugar a la obra del Espíritu Santo en su corazón y lleva una vida dedicada por completo a Dios. Todo aquel que consagra su cuerpo, su alma y su espíritu al servicio de Dios recibirá continuamente nuevo caudal de poder físico, mental y espiritual. Las inagotables reservas del cielo están a su disposición” -MC, 116.

Más allá de la promesa de inagotables reservas, tenemos la seguridad de que en Cristo Jesús todas nosotras podemos servirle. Dios nunca nos dirá que no podemos servirle porque somos mujeres. Algunos piensan que no todos podemos servir a Dios, pero Cristo Jesús cree todo lo contrario.

Vive este día con la certeza de que para Dios el hecho de que seas mujer no impide que le sirvas y lo honres. Todos somos útiles en Cristo. Si se lo permites, él te bendecirá en un servicio de amor, en cooperación con él. -LS