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Dos madres

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Vio ella la canasta entre los juncos, y envió una criada suya para que la tomara. Éxodo 2:5 (RV95).

LA HIJA DEL FARAÓN

Ella era una princesa poderosa. Un imperio yacía ante sus plantas, y ella mandaba sobre todo. Pero no tenía hijos.

Esa tarde sintió el impulso de ir al río. Sus doncellas se apresuraron a complacerla.

Ella contempló el río, imponente, generoso. El Nilo era Egipto. Y Egipto era suyo. Entró en las aguas, en busca de unos lotos florecidos. ¡Oh si el dios del Nilo tuviera esa tarde algo que darme además de la caricia de sus aguas! -pensó. De pronto, entre los juncos miró una canasta. Envió a una criada a traérsela. Cuando le trajeron el rústico objeto cubierto de brea, lo abrió y su corazón saltó. En la canasta se hallaba un niño. ¡Salió del Nilo estrechando a su hijo!

¿Su hijo? Se trataba de un niño hebreo cuya madre lo escondió ahí para salvarlo. Su padre, el faraón, había ordenado echar al río a los esclavos recién nacidos. Ella se propuso proteger a ese niño que era la respuesta a sus ruegos, el satisfactor de sus anhelos.

Entonces apareció una niña hebrea que le propuso conseguirle una nodriza. Ella no lo sabía, pero esa niña era la hermana de su hijo. Y la nodriza providencial sería la madre biológica de... “Moisés", el niño sacado de las aguas. Ella aceptó. La niña fue en busca de su madre.

El niño destinado a la muerte ahora tenía dos madres. Una rica en bienes materiales, la otra pródiga en leche, ambas ricas en amor. La madre hebrea disfrutó al niño durante doce años. Al terminar el plazo, ellas volvieron a llorar juntas, una por causa de la separación, la otra por el gozo de recibir al hijo.

Ese niño llegó a ser príncipe de dos pueblos: del Egipto pagano y del Israel de Jehová. Sirvió a sus dos patrias, y correspondió a sus dos madres; a la egipcia que lo puso a un peldaño del trono, y a la hebrea que lo dedicó ante el altar de Jehová.

La manera en que Jocabed salvó a Moisés en el sitio de la destrucción es digna de asombro y ejemplo de fe. Y el acto de la faraona que adoptó al hijo en vez de ahogarlo habla de una mujer cuya nobleza de alma superó a la del linaje. -LC