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Belleza interior

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La casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente. Proverbios 19:14.

ABIGAIL

¿Podemos ser como Abigail? Hubo virtudes en Abigail que aun los hombres desearían tener, tales como: la prudencia y la sensatez ante los problemas, el aplomo ante la adversidad.

Cuando llegó la crisis, Abigail ya había sido entrenada en su trato con Nabal. ¿Cuántas veces no habrá guardado silencio ante las provocaciones de su marido necio? Nabal nunca imaginó que la serenidad de su mujer al ser ofendida por él era una preparación para afrontar las amenazas de muerte de David. Pero las virtudes de Abigail tenían otro origen. El sabio dice: “De Jehová viene la mujer prudente". ¿Quieres ser una mujer prudente? Pide a Jehová en oración que te conceda este don. Él promete darte sabiduría, discernimiento y también el tacto y la amabilidad necesarios, pero debes pedir con fe (ver Santiago 1:5, 6; Proverbios 2:1-6, 10, 11).

Estas virtudes son siempre necesarias, pero adquieren mayor relevancia en el caso de las mujeres cuyos esposos no creyentes prestan poca o ninguna atención a los principios bíblicos. Quizás algunos beban demasiado o tengan un vocabulario soez. Aun así, ellos pueden cambiar, como ha sucedido en muchos casos, ante la serenidad, el respeto y la conducta casta de sus esposas (ver 1 Pedro 2:12; 3:1-4). Sin importar la atmósfera de su hogar, ¿cómo demostrará la dama cristiana que valora su relación con Jehová por encima de todo?

Ya sea que la mujer cristiana enfrente muchos o pocos problemas, Jehová siempre está dispuesto a prestarle ayuda (ver 1 Pedro 3:12). Hay que orar, pidiendo sabiduría y un corazón apacible. Es necesario acercarse a Jehová mediante el estudio regular de la Biblia, la oración, la meditación y la compañía de los creyentes.

Cuán diferente fue el comportamiento de Abigail ante el ungido de Dios comparado con el de su marido. Nabal interpretaba la realidad desde un punto de vista carnal, Abigail desde la perspectiva espiritual.

Aun en el hogar donde el esposo es un siervo de Dios ejemplar, la mujer cristiana debe esforzarse por fortalecer su espiritualidad. Es cierto que las Escrituras imponen al esposo la obligación de cuidar de su esposa en el aspecto espiritual, pero es ella quien debe trabajar por su propia salvación con temor y temblor (ver Filipenses 2:12; 1 Timoteo 5:8). -LC