Regresar

El drama de la mujer deslumbrante - 1

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. 2 Samuel 11:3.

BETSABÉ

La belleza física es una condición difícil de llevar. Se trata de un privilegio. Por diseño, la mujer es lo más bello de la creación. Pero no solo hemos de ser bellas por fuera, también debemos serlo interiormente.

La belleza deslumbrante implica un desafío: saber llevarla con decoro y madurez. Algunas mujeres bellas son vanidosas. Carecen de defectos físicos, pero tienen ese gran defecto moral. Otras no se casan. Son tan bellas que los hombres tienen miedo a ser rechazados. ¡Si supieran que aun las mujeres más hermosas se sienten insatisfechas con su apariencia! Otras son asediadas, y si su moral es frágil, pueden ser seducidas por hombre inescrupulosos.

Abundan los hombres feos que se adornan con una mujer deslumbrante, por una sola razón: la verbosidad. Cuán cierto es este dicho masculino: “Dinero mata carita, labia mata dinero”. El dicho quiere decir: Un hombre guapo consigue una novia deslumbrante, viene el rico y se la quita, pero llega uno con lengua de oro y se la lleva.

La belleza de Betsabé fue su desgracia. Estaba casada con Urías, un valiente soldado hebreo. Pero un día se descuidó mientras se bañaba, y su vecino David la vio desde su terraza. David no lo pensó. Si lo piensa no lo hace. Las hormonas suelen imponerse a las neuronas, y las hormonas de David se adelantaron a su razón y a su fe. Mando por ella y tuvo su aventura. Betsabé estaba en sus días fértiles, y cuando no apareció la menstruación, un escalofrío recorrió su cuerpo. David tenía que saberlo. Y cuando lo supo, el sudor frio lo invadió a él.

Luego de la aventura llega la desventura.

Tal vez tú eres muy bella y estás casada. Tu esposo te ama y te respeta. Confía en ti. Pero tal vez una carita, una cuenta bancaria o una lengua de oro andan por ahí rondando. No mires a la belleza varonil; huye del dinero que quiere comprarte; cierra tus oídos a la lengua seductora. Sé pura. Dios lo quiere, y eso es suficiente. -LC