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El drama de la mujer deslumbrante - 3

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Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová. 2 Samuel 11:27.

BETSABÉ

Un día, el profeta Natán trajo a David, el mayor juez de Israel, un caso de abuso: Un ganadero rico recibió visitantes, pero en vez de agasajarlos con un cordero de sus rebaños, despojó a un hombre pobre de su única cordera, la cual cuidaba con ternura, e hizo banquete con ella (2 Samuel 12:1-4).

David cita la ley de memoria: “Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas”. David se excede. Quiere matar al infame: “Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia” (Éxodo 22:1; 2 Samuel 12:5,6).

Entonces Natán dice pausadamente: “Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor... y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? -las palabras caen como pedradas—. A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón (vers. 7-9).

El rey dice con el alma quebrantada: “Pequé contra Jehová” (vers. 13).

Natán procede a dictar la condena. “No se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer" (vers. 10). El rey espera la sentencia de muerte, porque no hay atenuante: “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos" (Levítico 20:10).

El pecado del trovador de salmos y la mujer deslumbrante está dando fruto: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).

Pero existe Jesús, y él se comprometió a morir por los adúlteros.

Natán bajó la cabeza, David dejó de llorar, y había en el patio balidos de ovejas rumbo al altar. -LC