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La dignidad de Tamar

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Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante. 2 Samuel 14:27.

TAMAR, HIJA DE DAVID

Ante la violación de Tamar, lo único que hizo David fue enojarse mucho. Tamar debe haberse sentido muy defraudada ante la inmovilidad de su padre, el máximo juez de Israel.

Pero la fuerza moral de David estaba muy decaída. Su adulterio con Betsabé y el asesinato de Urías lo habían debilitado moralmente. La fuerza de un juez no se halla en el conocimiento de la ley, el discernimiento y la imparcialidad, sino en su conformidad con los principios. Antes de su pecado, David no solo ejemplificaba la ley sino su principio subyacente, la justicia. Ahora no. Aunque había sido perdonado y absuelto por Dios, por haber arrastrado por el fango la sagrada ley, ya no tenía credibilidad, y solapó el crimen de Amnón. Solapar un crimen puede es complicidad.

¿Qué pasó con Tamar después de su deshonra? La Biblia no dice exactamente qué fue de su vida, pero dice lo que hizo Absalón para darle un poco de honra. Cuando procreó una hija, la llamó Tamar. La Escritura dice: “Además, tuvo tres hijos y una hija. Su hija, que se llamaba Tamar, llegó a ser una mujer muy hermosa” (2 Samuel 14:27, NVI).

El pasado de Tamar no determinó su futuro. Su nombre fue redimido, fue dado a otra persona para que con este se creara una nueva historia, una nueva vida.

Tal vez tu experiencia ha sido semejante a la de Tamar. Eso ya no importa; lo que importa es que para Dios sigues siendo su princesa, y él quiere levantarte y sanarte. La dignidad nunca la perdiste, porque fuiste la víctima. Así como la nueva Tamar de la historia bíblica llegó a ser una mujer muy hermosa, tú puedes ser una nueva Tamar, también muy hermosa, exterior e interiormente, porque el Rey te ha recogido, adoptado y abrazado. -LC