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Luto vuelto en gozo

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Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección. Hebreos 11:35.

MADRES CUYOS HIJOS FUERON RESUCITADOS

La muerte de un hijo es una gran tragedia. Lo bueno es que Dios ya ha resucitado a varios, para gozo de sus madres. Estas son algunas de esas damas privilegiadas:

La viuda de Sarepta.Su hijo había muerto; entonces, el profeta Elías "clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió” (1 Reyes 17:21, 22).

La mujer sunamita.Cuando su hijo era joven, súbitamente se enfermó y murió. “Y venido Eliseo a la casa, he aquí que el niño estaba muerto tendido sobre su cama. Entrando él entonces, cerró la puerta tras ambos, y oro a Jehová. Después subió y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió sobre él, y el cuerpo del niño entró en calor. Volviéndose luego, se paseó por la casa a una y otra parte, y después subió, y se tendió sobre él nuevamente, y el niño estornudó siete veces, y abrió sus ojos” (2 Reyes 4:32-37).

La esposa de Jairo.La esposa de Jairo, un dirigente de la sinagoga de Capernaúm, envió a su esposo a buscar ayuda. Este fue a Jesús y le pidió que sanara a su hija enferma. Luego avisaron a Jairo que la niña había muerto, pero Jesús fue con él a la casa. “Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba” (Marcos 5:41, 42).

La viuda de Naín.Ella perdió su único hijo, pero Jesús llegó a su pueblo. "Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre” (Lucas 7:14, 15).

Muy pronto, todas las madres cristianas recibirán a sus hijos que murieron en la fe de Cristo. “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz” (Juan 5:28). -LC