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Herida pero no vencida

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Oye mi voz conforme a tu misericordia; Jehová, vivifícame conforme a tu justicia. Salmo 119:149 (RV95).

SUZANNE SOMERS

“¡Tienes cáncer!”. Quizás estas dos palabras sean las más terribles que jamás hayas escuchado.

Suzanne Somers, actriz, modelo y autora de 18 libros luchó contra el cáncer y ganó la batalla. En el epílogo de su libro Knockout, escribe lo siguiente:

La persona que da la bienvenida a los problemas y los errores es sabia, porque a través de ellos podemos crecer espiritual y emocionalmente. Los problemas son lecciones, y con estas lecciones vienen también las oportunidades... Mi naturaleza es buscar lecciones en todo lo negativo, por eso, al volver a examinar mi experiencia de noviembre de 2008, cuando seis médicos me diagnosticaron cáncer en todo el cuerpo, tuve que hallar lo bueno... Contemplar mi muerte... pensar que tendría que dejar a los que más amaba en este mundo, era terriblemente doloroso. No soy una persona religiosa, pero en esas circunstancias horribles sentí la presencia de Dios. Unos brazos misericordiosos que me rodearon de consuelo y protección... Sé lo que es morirse. El hecho de que no fallecí no tiene importancia; todo mi ser había aceptado que mi vida estaba por terminar. Pasé por el valle del temor y la soledad que solo los que han estado allí pueden comprender... Hubo algo bello en esta experiencia que me cambió para siempre. Vi la muerte y tuve otra oportunidad de vivir, como si hubiese sido empujada desde lo alto de un edificio, pero caí en una nube suave. Estaba traumatizada por la caída, pero extasiada por mi buena fortuna de haber sido rescatada en el aire... Elegí vivir, pelear y no darme por vencida. Me quedaba mucho por hacer, y cada fibra de mi ser quería quedarse... ¿Con qué propósito nos llegan estas cosas a la vida? ¿Dónde estaba lo bueno? Entonces lo entendí con claridad: todos podríamos beneficiarnos con esta experiencia. El rayo de luz, la esperanza... No soy víctima, usé esta oportunidad para crecer espiritual y emocionalmente.

Elena G. de White aconseja: “Cualesquiera que sean tus angustias y pruebas, exponlas al Señor. Tu espíritu encontrará sostén para sufrirlo todo. Se te despejará el camino para que puedas librarte de todo... Cuanto más débil y desamparado te sientas, más fuerte serás con su ayuda" -MC, 48. –RC

* Zuzanne Somers, Knockout, New York: Random House, Inc., 2009, pp. 269, 270.