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Mensajera

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Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 2 Corintios 5:20.

MUJER MISIONERA

La obra de los ángeles celestiales es acercarse a aquellos que sufren; aquellos que son probados y tentados. Trabajan sin descanso para salvar a las almas por las que Cristo murió...

Las mujeres pueden aprender cómo alcanzar a otras mujeres. Hay mujeres que se adaptan especialmente para dar estudios bíblicos, y son muy exitosas al presentar en forma simple la Palabra de Dios a otros. Son una verdadera bendición al trabajar por madres e hijas. Este es un trabajo sagrado y debiera animarse a aquellas que lo hacen...

Se necesitan mujeres consagradas que, como mensajeras de misericordia, visiten a las madres y sus familias en los hogares, ayudándoles en las tareas domésticas si es necesario. Entonces estarán en condiciones de hablarles de la verdad para este tiempo. Este ministerio traerá almas al Señor...

Las instructoras de mayor experiencia debieran trabajar con las obreras jóvenes, no para ver cuánto más trabajo pueden hacer bajo vigilancia, sino para ganarse su amor y confianza. Una vez que esto ocurra, no habrá dificultades con el trabajo, puesto que las obreras desearán complacerlas...

El Señor llama a todos los que están involucrados en la obra de publicar la verdad a dar evidencia de que han sido purificados por su gracia. Cuando los discípulos de Cristo revelan su carácter, están mostrando el poder milagroso de su gracia y son un testimonio convincente de la verdad de su Palabra...

Las mujeres que trabajan para enseñar a las almas como experimentar el nuevo nacimiento en Cristo Jesús, están haciendo una obra preciosa. Se han consagrado a Dios y son tan obreras de Dios como sus esposos. Pueden trabajar por las familias en lugares donde los ministros no pueden entrar; pueden escuchar las penas de los deprimidos y oprimidos, y pueden esparcir rayos de luz en sus desanimadas almas. Pueden orar con ellas y abrir las Escrituras para iluminarlas con un “así dice el Señor”.

Los ángeles, que pueden hacer por vosotros lo que no podéis hacer por vosotros mismos, están esperando vuestra cooperación. Están esperando saber cuál será vuestra respuesta a Cristo. —Elena G. de White, HD, 243-245