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En peligro de muerte

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Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José últimos. Génesis 33:2.

ZILPA

Rebeca prefería a Jacob, Isaac a Esaú. Esaú era el primogénito, a quien le correspondían los mayores privilegios, entre ellos el sacerdocio de la familia cuando muriera su padre.

Un día, bajo la presión de su madre, Jacob se hizo pasar por su hermano, y fue a recibir la bendición paterna. Isaac, anciano y ya ciego, no advirtió el engaño, y bendijo a Jacob en vez de Esaú. Cuando Esaú se enteró de la impostura, se enfureció contra su hermano. Para salvar la vida de su hijo favorito, Rebeca lo urgió a que huyera. Nunca más volvería a verlo.

Pasaron los años y ambos muchachos se casaron y engendraron hijos. Ambos también prosperaron. Pero con el tiempo los caminos de los hermanos se cruzaron. Jacob no había olvidado la amenaza de muerte que pendía sobre su cabeza por engañar a su hermano y vivía atemorizado.

Cuando Dios le ordenó que dejara su refugio en Harán y regresara a Canaán, Jacob temió por su vida. Al enterarse de que su hermano venía hacia él con cientos de hombres armados, dispuso a su “ejército” para el encuentro. Se sabe que los que marchan al frente serán los que caerán primero en la lucha. La Biblia dice que adelante iban las siervas, Bilha y Zilpa, con sus hijos, Dan, Neftalí, Gad y Aser. Luego iba Lea con sus seis hijos y su hija Dina; y al final iba Raquel con José.

Zilpa, sumisa a la orden de su amo y padre de sus hijos, ocupó su posición. Era consciente del peligro que enfrentaba, pero marchó adelante, a la muerte o a la cautividad. Me admira la valentía de esta mujer. Me la imagino yendo delante de sus hijos, queriendo escudarlos con su propio cuerpo de la amenaza de Esaú. La confrontación era inminente, el corazón latía cada vez más rápido, el sudor frio bañaba sus sienes, pero Zilpa siguió avanzando. Y por fin los hermanos se encontraron y... se abrazaron. No dejo de pensar en Zilpa, quien no intentó huir o suplicar por un lugar en la retaguardia. No, ella solo avanzó.

¡Que lección nos enseña esta mujer! Venga lo que venga, confía en el Señor, que va abriendo camino, ¡y avanza, solo avanza! -AR