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Belleza exterior e interior

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Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada. Proverbios 31:30.

RIZPA

Los concursos de belleza han existido desde tiempos inmemoriales. Organizados en distintos países, tienen como cumbre el Concurso de Miss Universo. Siempre han cautivado la atención de muchas jovencitas. Sueñan con representar a su país y llegar a la cúspide en el evento internacional. Empeñadas en este objetivo, se embarcan en un trabajo arduo, ¡y todo para ser reconocida como la más bella a nivel mundial, solo por un año!

Es sabido también, que más de uno se ha sentido defraudado por el resultado, pues a su parecer, no fue la más hermosa quien recibió la corona. ¿Por qué sucede esto? Muy simple: Los estándares de belleza son muy diversos, y todos valoramos la belleza de manera diferente, ya que no todos pensamos igual. Lo que para uno es hermoso, para el otro no lo es.

La segunda esposa del rey Saúl, Rizpa, era hermosa físicamente. La Biblia no lo dice directamente, pero lo deducimos a partir de que a la muerte de Saúl, el general Abner y el primogénito del extinto rey se la disputaron (ver 2 Samuel 3:6-8). Su nombre también nos permite darnos una idea de su belleza: Rizpa significa carbón encendido. Tal vez hacía alusión a sus ojos, a su mirada penetrante y cautivadora. Si le agregamos una tez aceitunada y probablemente una cabellera larga y negra, tenemos la combinación perfecta para hacer de Rizpa una mujer verdaderamente atractiva.

“Lo esencial es invisible a los ojos”, dice El principito de Antoine de Saint-Exupery. Y en Rizpa, como en muchas mujeres, se cumple. Fue en el momento más amargo de su vida, al perder a sus hijos, cuando ella mostró su verdadera belleza. En vez de hundirse en una desesperación trágica que no resolvería en nada su situación angustiante, ella extendió su manto de cilicio sobre la roca.

Tu belleza no queda supeditada a la opinión humana, sino a la del Cielo. Al igual que Rizpa, bella es toda aquella persona que hace de Cristo el centro de su vida. Bella es toda mujer que prefiere la fragancia del amor de Cristo por sobre cualquier otro aroma. Bella es toda mujer cuyo corazón destila la dulzura de un carácter semejante al de Jesús. -AR