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Al mal tiempo, buena cara

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Con razón mi corazón está contento y yo me alegro; mi cuerpo descansa seguro. Salmo 16:9, NTV.

¡Ah, Venecia...! Qué ciudad única. Durante el año que viví en Francia, no pude resistirme a visitar Venecia, Italia. Viajé a esa preciosa ciudad cuatro veces ese año.

Cada vez que iba tenía una experiencia maravillosa, y pude explorar diferentes zonas de la ciudad. Incluso después de mi año en Europa, he vuelto a Venecia al menos dos veces más. Si no estás muy familiarizado con Venecia, te diré que es una ciudad del noreste de Italia, ubicada sobre un grupo de 119 islas pequeñas, separadas por canales y unidas por puentes. En ella puedes descubrir muchísimo arte y una arquitectura espectacular. Cada vez que visité Venecia, mi estadía fue maravillosa, con la excepción de la última vez, porque había algo diferente: la marea estaba alta. Los italianos lo llaman acqua alta, que literalmente significa “agua alta”.

Venecia está preparada para absorber un aumento de casi un metro [3 pies] del nivel del mar, pero si el nivel sube más, la ciudad comienza a inundarse. Si el agua sube otros 50 centímetros [20 pulgadas], ¡casi la mitad de Venecia pasará a estar bajo agua! Cuando llegamos la última vez que fui, subimos a un barco-taxi que nos llevó por la ciudad. Nos asombró ver que muchos edificios tenían la planta baja inundada. La famosa Plaza de San Marcos, que generalmente está repleta de miles de turistas, estaba desierta porque se había vuelto un enorme lago. En lugar de disfrutar de Venecia como habíamos hecho en el pasado, pasamos todo el tiempo mirando lo diferente que estaba la ciudad durante la acqua alta. Además de haber subido tanto la marea, también estaba lloviendo, así que ese día terminamos empapados.

Hubiera sido muy fácil tener una actitud malhumorada. Después de todo, había gastado mucho dinero para llevar a mi familia allí, y ahora nuestro día estaba arruinado. Lo que muchas personas no comprenden es que podemos decidir tener mala actitud o buena actitud; la decisión está en nuestra mano. Algunas piensan que están obligadas a reaccionar negativamente, pero se trata de una elección. Elige tener un corazón contento hoy, y cada día. Es lo que Dios quiere para ti.