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Veinticuatro horas de dolor

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No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas? 2 Corintios 6:14, NTV.

Luego de casarnos, mi esposa y yo nos sentamos e hicimos una lista de lugares que queríamos visitar, para así poder planificar y ahorrar dinero. Nos casamos en marzo, e hicimos nuestro primer viaje cuatro meses después, con destino a Cancún, México. Nuestro viaje fue... interesante. Antes que nada, si alguna vez piensas ir a Cancún, querrás hacerlo durante los meses de invierno, porque si vas en julio, como hicimos nosotros, te calcinarás.

Como vivimos en Michigan, en los Estados Unidos, no estamos acostumbrados a temperaturas cercanas a los 40 °C [104°F], pero eso es exactamente lo que encontramos al bajar del avión: 38 °C [100°F], y cien por ciento de humedad. Fue como chocar contra una pared. Como éramos jóvenes y teníamos un presupuesto bajo, encontré un pequeño hotel barato donde quedarnos, en el centro de la ciudad. Obtuvimos exactamente lo que habíamos pagado. La habitación no era muy linda ni tenía aire acondicionado. Para empeorar las cosas, el primer día allí bebí un poco de agua de la llave y me enfermé. Pasé todo el segundo día en cama, calcinándome en nuestra habitación, sin aire acondicionado y esperando que se me aliviara el dolor de estómago. No fue divertido. Afortunadamente, fue solo cuestión de veinticuatro horas, y el tercer día pudimos continuar con nuestra aventura.

Estoy agradecido de que mi esposa no hizo un gran alboroto sobre nuestro primer terrible viaje juntos. Permaneció conmigo ese día hasta que me sentí mejor. Algún día quizá tú te cases. Sé que es extraño hablar sobre esto ahora, pero tengo que decirte que elegir la persona con la que te casarás es probablemente una de las decisiones más importantes que tomarás en la vida. Dios tiene algunos consejos para ti, y me gustaría mencionar uno ahora para que lo tengas en cuenta. Está en nuestro versículo de hoy, y es muy sencillo: no te cases con alguien que no ame a Dios. Algunas personas se casan pensando que podrán convencer a su cónyuge de cambiar y amar a Dios. A veces sucede, pero es raro. Decide hoy que algún día te casarás con alguien que ame a Dios.