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Acero toledano

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Pues, aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no solo para la vida presente, sino también para la venidera. 1 Timoteo 4:8, NVI.

Al alejarnos de Madrid, España, hacia el sur, la primera ciudad a la que llegamos fue Toledo. Notamos en seguida que es una ciudad histórica de gran tradición cultural. Primero paseamos junto a las antiguas murallas de la ciudad y después, por un laberinto de calles estrechas. Nos perdimos inmediatamente, pues descubrimos que las calles no se parecían en nada a las calles de los Estados Unidos, donde suelen ser todas paralelas y perpendiculares y además están numeradas de manera predecible. En Toledo, sin embargo, parecía que en cada intersección arrancaban calles en diferentes direcciones.

En ese viaje nos acompañaban unos amigos, y al entrar en Toledo, uno dijo algo que nos tomó por sorpresa: “Quiero comprar una espada aquí”. Este comentario inesperado nos sorprendió, pero él siguió, contándonos que Toledo ha sido un centro tradicional de confección de espadas y objetos de acero ¡por los últimos dos mil quinientos años! Recorrimos las estrechas calles de la ciudad hasta que encontramos una pequeña tienda que tenía una espada que le gustó a mi amigo. Habló con el dueño, y acordaron un precio. Mientras esperábamos, aprendimos bastante sobre cómo forjan las espadas y cómo el acero toledano se convirtió en la fuente predilecta de armamento para las legiones romanas. Las espadas realmente eran impresionantes, muy sólidas y detalladamente adornadas. La fabricación de esas espadas requiere una elección muy selectiva de materias primas y una temperatura de forja elevadísima, de 790 °C [1454 °F]. Me pareció interesante que poner una espada en el fuego es lo que la hace más fuerte.

Como somos seres vivos, hacer ejercicio es lo que fortalece nuestros cuerpos. Luego de ejercitar un nuevo grupo muscular, siento como si se me quemaran los músculos, pero eso es lo que los hace más fuertes. Dios nos ha dotado a cada uno con un cuerpo maravilloso y complejo que necesita ejercicio y buenos alimentos para funcionar bien. Haz un plan para mantener tu cuerpo en forma. De paso, como nuestro texto bíblico nos recuerda hoy, el ejercicio es bueno, pero tampoco te excedas; ¡nada es más importante que tener una conexión sólida y diaria con Dios!