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Encuentro inusual

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Eso es actuar como personas libres que no se valen de su libertad para disimular la maldad, sino que viven como siervos de Dios. 1 Pedro 2:16, NVI.

Cuando llegamos a Sevilla, en el sur de España, había un lugar que ansiaba ver más que cualquier otro: la catedral de Santa María de la Sede, la catedral gótica más grande del mundo. Como sucede con muchas grandes ciudades europeas, encontrar estacionamiento es un desafío, así que acabamos manejando en círculos alrededor del lugar durante treinta minutos. Finalmente encontramos un lugar, aunque un poco lejos de la catedral. Mientras caminábamos, pronto vimos la enorme torre del campanario en medio del paisaje urbano. ¡Era la catedral! Al acercarnos a la enorme iglesia, no pude evitar asombrarme del tamaño del espacio ocupado por el edificio. Adentro también había muchísimo para mirar. Me sorprendió ver allí la tumba de Cristóbal Colón. Por último, decidimos subir a la torre del campanario, de 104 metros [343 pies], para tener la mejor vista de la ciudad.

Mientras observábamos el paisaje desde la torre, llegaron tres muchachas universitarias, colgaron un gran cartel de la ventana de la torre, ¡y luego se encadenaron a la torre y al cartel! Parecían decididas a pasar allí mucho tiempo, y claramente creían en algo. Casi no había nadie allí arriba, así que me acerqué y les pregunté cuál era su causa y qué decía el cartel, ya que no podíamos leerlo desde el interior de la torre. Nos dijeron que el cartel decía: “¡Fuera rusos de Lituania!" Si te gusta la historia, seguramente ya sabrás que esto sucedió en el año 1990, cuando Lituania declaró su independencia de Rusia. Si hay una cosa en común en la historia universal, es el deseo de independencia. Todo el mundo quiere ser libre para tomar sus propias decisiones y para gobernar su propio país.

Como Dios nos ama tanto, él también nos dio independencia y libertad para tomar nuestras propias decisiones. Si Dios nos forzara a hacer algo, seríamos esclavos; pero al darnos la libertad de conciencia, le demostró al universo cuánto nos ama. Podemos mostrar nuestro amor por él decidiendo libremente servirlo.