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El otro muro famoso

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Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito. 1 Corintios 1:10, NVI.

Mi esposa y yo habíamos alquilado un auto en Londres y estábamos recorriendo el Reino Unido. Camino a Escocia, había un sitio muy importante que teníamos que visitar sí o sí: la muralla de Adriano. Generalmente, cuando pienso en las islas británicas, no pienso en los romanos; pero los romanos gobernaban lo que hoy se conoce como Inglaterra allá por el segundo siglo d.C., y el emperador Adriano ordenó que se construyera una muralla allí, que era entonces la frontera norte del Imperio Romano. Manejamos por el maravilloso paisaje ondulado, siguiendo las indicaciones de nuestro mapa, para llegar al tramo de muralla que se puede visitar. Aunque fue construida hace unos 1.800 años, gran parte de esta muralla permanece hasta nuestros días.

La muralla original tenía una extensión de este a oeste de unos 117 kilómetros [73 millas] atravesando Inglaterra, a unos 16 kilómetros [10 millas] al sur de la frontera con Escocia. Pudimos encontrar una linda parte solitaria del muro, y allí nos detuvimos. ¡Qué emocionante fue descubrir un sendero que los turistas podían recorrer junto al muro! Decidimos recorrer parte del sendero. Justo esa parte era muy empinada, lo que nos dio vistas espectaculares de la muralla desapareciendo en el horizonte. Los romanos construyeron 16 fuertes sobre la extensión del muro, y también se pueden visitar esas ruinas. Caminar por el sendero es una actividad muy popular, y personas de todas partes vienen a recorrer todo el muro, lo cual es una caminata de unos seis días.

Los romanos construyeron muchas murallas por Europa. En China, la Gran Muralla China también es muy famosa. Todos estos muros fueron construidos por la misma razón: para crear división entre las personas. Nada le gustaría más a Satanás que crear división entre el pueblo de Dios. Como todos somos pecadores, a menudo hay desacuerdos, sentimientos heridos y malentendidos entre miembros de la iglesia. Es por eso que todos debemos comprometernos a ser perdonadores, amorosos, y a servirnos unos a otros para permanecer unidos en Cristo. ¿Harás ese compromiso hoy?