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Aunque seas joven, eres un testigo

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Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. Filipenses 4:9, RV60.

Mi hijo quería comprar algún recuerdo de Santiago de Cuba, ya que mi esposa había vivido allí de niña. El problema era que no podíamos encontrar ninguna tienda de esas donde se venden recuerdos a los turistas. Al día siguiente nos iríamos, y él todavía no había encontrado algo que llevarse de Santiago. Esa mañana, nuestro conductor nos llevó al antiguo castillo y a la fortaleza, que están frente al mar, justo a las afueras de Santiago. Las murallas de la fortaleza son enormes, y un foso sin agua rodea el castillo. Nos estábamos yendo cuando a la distancia vimos lo que habíamos estado buscando: ¡un hombre vendiendo recuerdos! Esa era la única oportunidad de que mi hijo obtuviera algo que le recordara esta ciudad única.

En Cuba, se espera que uno negocie por prácticamente todo lo que compras o vendes; pero me sorprendió que mi hijo me preguntara si podía ir él solito a negociar con el hombre. Le dimos unos dólares, y él se acercó al hombre mientras lo esperábamos a cierta distancia. Mi hijo solo tenía diez u once años en esa época, así que me sorprendió su pedido; pero por alguna razón quería hacer las negociaciones él solo. No estoy seguro de todo lo que se dijeron, pero al final mi hijo obtuvo un recuerdo por la mitad del precio. Entonces me di cuenta de que durante esas semanas en Cuba mi hijo me había estado observando de cerca. Cada día, cuando parábamos a comprar pan, frutas o combustible, yo tenía por costumbre negociar el precio; ahora él quería negociar por sí mismo para comprar su recuerdo.

Aunque seas joven, hay otras personas observándote. Quizás algunos niños más chicos que tú te están observando. Quizá la vecina observa como juegas con los niños del vecindario. Parte de nuestro deber como cristianos es ser testigos para otros, y diría que una de las maneras más sencillas de testificar es simplemente dejándoles ver cómo vives tu vida de seguidor e imitador de Cristo.