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Ansioso e impaciente

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Pero ahora abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno. Colosenses 3:8, NVI.

Me sentía muy entusiasmado. Mi esposa y yo estábamos manejando del centro de Australia hacia la ciudad de Sídney, la última parada en nuestro recorrido por ese continente. Antes de regresar a casa, pasaríamos un par de días explorando la preciosa ciudad de Sidney. Como había estudiado arquitectura, la razón por la que estaba tan entusiasmado de llegar a Sídney era que por fin podría ver la maravillosa Ópera de Sídney. Ese es el edificio más famoso de todo el país.

Como probablemente habrás intuido por su nombre, la Ópera de Sidney es un centro de artes escénicas. Es realmente espectacular, porque lo construyeron sobre el puerto, así que está rodeado de agua por todas partes menos por una. Es muy fácil encontrar este edificio, pues está hecho de enormes secciones blancas con forma similar a un caparazón. Por supuesto, no fue fácil de construir. Los constructores necesitaron cuatro años completos para descubrir cómo hacer esas formas para el techo. El arquitecto estaba decidido a hacer que el edificio se pareciera a una escultura moderna, y la mayoría de las personas está de acuerdo en que es un edificio asombroso.

Cuando llegamos a la ciudad y vi la Ópera a la distancia, manejé directamente hacia ella. ¡Estaba listo para estacionarnos y explorar! ¡Estaba tan entusiasmado! Desafortunadamente, luego de manejar en círculos durante quince minutos no pudimos encontrar ningún lugar para estacionar el auto. Nos alejamos un poco, pero seguíamos sin encontrar estacionamiento. ¡Nos alejamos aún más! ¡Terminamos encontrando un lugar a unos tres kilómetros [2 millas] de distancia! Para entonces estaba bastante frustrado, pues deseaba llegar, pero no había nada que pudiera hacer. ¿Debería haber gritado y perdido los estribos? ¡Claro que no! Eso nunca ayuda.

Estoy seguro de que en alguna situación tú también te has sentido frustrado por algo. Nuestra reacción pecaminosa a menudo es explotar y perder el control. Otros llegan a usar palabras obscenas. Ninguna de estas reacciones ayuda; al contrario, generalmente empeoran la situación. Dios quiere que controlemos nuestro temperamento y nuestras palabras. A Satanás le gustaría ver la peor reacción posible cuando te sientes frustrado. Pídele a Dios que te capacite para mantener el control cuando alguien o algo te provoque.