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La montaña en el camino

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- Por la poca fe que tienen -les respondió-. Les aseguro que, si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: "Trasládate de aquí para allá", y se trasladaría. Para ustedes nada sería imposible. Mateo 17:20, NVI.

Un par de semanas después de llegar a Francia, donde estudiaría durante un año, decidí que un domingo pediría que algún automovilista me llevara de aventón, pues deseaba pasear por algún lugar nuevo y desconocido. Había escuchado que en Europa era común y seguro pedir aventones, así que me aventuré a probarlo. Decidí viajar a hacia la ciudad de Chamonix, en medio de los Alpes, cerca de la frontera con Italia. Ese trayecto tenía alrededor de cien kilómetros. Lo único que separa a Chamonix de Italia es la montaña más alta de toda Europa, el Mont Blanc.

Me fue bastante bien con los aventones. Casi al instante alguien paró y aceptó llevarme, así que comencé a acercarme a Chamonix. A veces me llevaban unos diez o quince kilómetros [5 o 10 millas], a veces un poco más. Poco a poco hice el viaje hasta que llegué a Chamonix pasado el mediodía. Pensé que podía continuar un poco más, así que seguí pidiendo aventones a ver si podía llegar a Italia. Para hacerlo, tendría que lograr que alguien me llevara en esa dirección, por un túnel que pasa por debajo del Mont Blanc. Tardé tal vez una media hora, pero finalmente alguien aceptó llevarme por el túnel de once kilómetros [7 millas], por debajo de la montaña. Nunca había pasado por un túnel tan largo; parecía que nunca llegaríamos al otro lado. Traté de imaginar cuánto trabajo había tomado construirlo, y también pensé en cuánto estaba ahorrando en tiempo y combustible, pues cualquier otra ruta entre Italia y Francia era mucho más larga, ya que implicaba rodear una enorme cordillera. ¿No hubiera sido genial si las personas que construyeron el túnel hubieran podido decir: “Montaña, ¡apártate del camino!"? En lugar de eso, se emplearon muchos años y muchos millones de dólares para excavar un impresionante túnel.

Jesús les dijo a sus discípulos que tener fe es muy importante. Les dijo que, si solo tenían un poquito de fe, podrían hacer cosas asombrosas. ¡La Biblia dice que incluso con una cantidad mínima de fe, podemos ordenarles a las montañas que se muevan! Pídele hoy a Dios que aumente tu fe.