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Vivir en grande

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Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo. Santiago 4:8, NTV.

Hay muchas cosas asombrosas para ver y experimentar en París, Francia; pero uno de los lugares más impresionantes está ubicado a unos 25 kilómetros [15 millas] a las afueras de la ciudad: el Palacio de Versalles. Uno de los reyes más conocidos de Francia vivió allí durante muchos años: el rey Luis XIV. Él era una persona bastante extravagante, y le encantaba celebrar hasta la rutina diaria más pequeña. Teníamos que ver ese lugar, así que compramos las entradas y nos sumamos a la visita guiada.

El palacio en sí es magnífico, con unas 700 habitaciones, 2.000 ventanas, 1.250 chimeneas ¡y 67 escaleras! Nos asombró el lujo de cada habitación. Había departamentos de estado y estancias privadas para el rey y la reina, capillas, galerías, salones de baile y hasta un teatro de ópera. El palacio también es famoso sus inmensos jardines, sus fuentes espectaculares y sus largos senderos.

Una de las partes más famosas del palacio es la Galería de los Espejos. Como sugiere su nombre, es una elegante galería de 73 metros [240 pies] de largo, que contiene 357 espejos colocados frente a frente. Cada día, el rey Luis XIV caminaba por la Galería de los Espejos para ir de sus habitaciones a la capilla. Antes de que existiera la luz eléctrica, la galería estaba iluminada de un extremo al otro con cerca de 1.000 velas en candelabros, que se reflejaban en los espejos, aumentando la iluminación. Un grupo de personas se juntaba simplemente para mirarlo caminar por la galería. ¡A él sí que le gustaban sus rutinas inusuales!

Todos tenemos nuestras particularidades. Todos somos un poco extraños a nuestro modo. Algunas personas piensan que han hecho demasiadas cosas malas y que Dios ya no los quiere. Pero eso es un error. Dios quiere que acudas a él tal como eres. Todos somos pecadores. No te corresponde a ti limpiar tu corazón; solo Dios puede hacer eso. ¡Tú simplemente tienes que acudir a él cada día, él te abrazará y purificará tu corazón!