Regresar

El camino más largo

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Colosenses 4:5, NVI.

Gran parte de mis viajes son de trabajo, pero algunas veces, cuando viajo con mi familia, es porque hemos acumulado suficientes millas de viajero frecuente para ir a algún lugar. Un día vi una promoción en la aerolínea Cathay Pacific que nos llevaría hasta Johannesburgo, Sudáfrica, por muy pocas millas de viajero frecuente. Pero llegar no sería fácil; tendríamos que viajar por Hong Kong. Si vives en los Estados Unidos, viajas a África hacia el este, sobrevolando Europa, pero esta vez tendríamos que viajar hacia el oeste, por el camino más largo, para llegar a África.

Nuestro vuelo partió de South Bend, Indiana, y duró unos treinta minutos hasta Chicago. En Chicago cambiamos de avión y volamos hacia el oeste, a San Francisco, California: otras cuatro horas de vuelo. En San Francisco cambiamos de avión nuevamente y volamos a Hong Kong: un vuelo de casi quince horas de duración. Este vuelto en particular fue muy inusual porque cruzamos la línea internacional de cambio de fecha. Quiere decir que nos adelantamos veinticuatro horas en el tiempo. En otras palabras, en un momento era martes de noche, a las 8:00 p.m., y un minuto después era miércoles, a las 8:01 p.m.: un día entero después. ¡Acabábamos de saltarnos todo un día! El gran final fue el vuelo desde Hong Kong a Johannesburgo, que fueron otras trece horas de vuelo. ¿Lo has sumado todo? Nuestro viaje a África nos llevó 33 horas de aviones, sin mencionar las horas de escalas, ¡y que nos saltamos completamente un día para llegar! Cruzar la línea internacional de cambio de fecha a la vuelta también fue extraño; en vez de saltarnos un día, el reloj regresó atrás un día entero ¡y volvimos a vivir un día por segunda vez!

El tiempo es un regalo que todos recibimos. Obtenemos veinticuatro horas cada día. ¿Qué haces tú con tu tiempo? ¿Lo malgastas o eres productivo con él? Cuando pasas tiempo haciendo algo, ¿obtienes un beneficio a cambio? ¿Glorificas a Dios con el uso que haces de tu tiempo? Dios quiere que administremos bien nuestro tiempo. Él nos anima a ser sabios con la forma en que lo usamos.