Regresar

Unas cuantas diferencias

Matutina para Android

Play/Pause Stop
Porque surgirán falsos Cristos y falsos profetas que harán señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos. Marcos 13:22, NVI.

Cuando mi familia y yo aterrizamos en el aeropuerto de Estambul, en Turquía, salimos de la terminal y tomamos un taxi. Fuimos a nuestro hotel, ubicado en el centro histórico de la ciudad, y dejamos allí nuestras cosas. Inmediatamente salimos caminando hacia la plaza Sultanahmet. La plaza está ubicada entre dos de las atracciones más famosas de Estambul: la Mezquita Azul y la Iglesia de la Hagia Sophia [Santa Sofía]. Durante mil años, esta iglesia fue la más grande del planeta. En 1453 fue convertida en una mezquita, un lugar de adoración musulmán, y así permaneció durante quinientos años, hasta que en 1935 fue convertida en un museo.

Del otro lado de la plaza está la Mezquita Azul, con más de cuatrocientos años de antigüedad. Nunca antes había estado en una mezquita, así que me puso contento saber que podíamos entrar. Al acercarnos a la entrada descubrimos que hay un código de vestimenta muy estricto que todos los que visitan la mezquita tienen que respetar. Se nos dieron bolsas y nos pidieron que nos quitáramos el calzado y lo colocáramos en la bolsa durante nuestra visita al interior. Luego, le dieron un pañuelo a mi esposa para cubrirse el cabello, y otras mujeres que vestían pantalones cortos recibieron una túnica para cubrirse. Todos guardaban un silencio reverente mientras recorrían la mezquita.

Es triste que haya tanta tensión entre las principales religiones del mundo, como el cristianismo y el Islam. ¿Son Dios y Alá el mismo? Los musulmanes no hablan de Alá como su Padre celestial. El Corán no se refiere a Dios como lo hacía Jesús, llamándolo Padre. Además, los musulmanes afirman que Alá no tiene hijos, lo que va en contra de una de las verdades centrales del cristianismo, que encontramos en Juan 3:16, que Dios dio a su único Hijo, Jesús, en el Calvario para salvarnos. Parecería que comparar a Dios y a Alá es un error, y una distorsión peligrosa de todo el evangelio de Cristo. Aun así, te animo a ser respetuoso para con otras religiones. Nuestra labor como cristianos es compartir el maravilloso evangelio de Cristo con todos.