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Más fuerte que el mar

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Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha ya su izquierda. Éxodo 14:21, 22, RV60.

Mientas visitaba Europa con mi familia, fuimos a los Países Bajos, a los que algunas personas se refieren como Holanda. Me han preguntado: "¿Cuál es el nombre correcto del país? ¿Holanda o Países Bajos?” La respuesta es Países Bajos; Holanda es su región más importante, situada en el occidente del país. Al entrar a los Países Bajos, mis hijos tenían algo en particular que querían ver: los famosos diques, o malecones. Este es un lugar realmente fascinante, ¡ya que casi la mitad del país está por debajo del nivel del mar!

Con el transcurso de los años, los habitantes de ese país han construido un asombroso sistema para sostener las aguas del mar, mediante una serie de canales, estaciones de bombeo y diques. Los diques son enormes muros de tierra que se extienden por kilómetros y kilómetros, cuya función es evitar que las aguas del mar inunden la tierra que está por debajo del nivel del mar. Decidimos visitar el dique más grande del país: el Afsluitdijk. Es tan grande que por encima de él pasa una carretera. Se nos ocurrió que manejar sobre este dique sería la mejor manera de apreciar su magnitud. El Afsluitdijk se terminó de construir en 1932, ¡y tiene una longitud de 32 kilómetros [20 millas]! Lo interesante es que a la mitad hay un área de descanso con una torre con mirador a la que se puede subir para apreciar una vista fantástica de toda la zona aledaña, y ver cómo el agua de un lado está más alta que la del otro lado.

El dique me recordó cómo Dios sostuvo el Mar Rojo para que los israelitas pudieran cruzarlo en seco. Los seres humanos tardaron cinco años en construir este dique, invirtieron millones de dólares y contrataron a miles de trabajadores. Compara esto con el poder de Dios, quien simplemente le ordenó a las aguas del Mar Rojo que se retiraran para que los israelitas pudieran pasar. Amigo, ¡adoramos a un Dios poderoso!