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¿Tengo que pagar por eso?

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Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel. 1 Corintios 4:1, 2, RV60.

Los viajes traen consigo aventura e incertidumbre. Lo "desconocido” forma parte del misterio y la aventura de viajar por diferentes partes del mundo. Una vez, mientras estudiaba en Francia, viajé por España. No tenía mucho dinero, así que me hospedé en lugares baratos. Hay algo de mis viajes por España que fue especialmente difícil: las duchas. Soy de las personas que aprecian una buena ducha caliente cada día. Nunca me he acostumbrado a la ocasional ducha fría; me parecen muy dolorosas.

Durante mi visita a España, siendo estudiante, prácticamente cada lugar en que me hospedé proveía solamente duchas frías, que siempre se podían tomar en un baño central, al final del pasillo. Pero había una opción: si querías pagar un poquito más, podías disfrutar de una ducha caliente. Podías poner una moneda, y a los quince minutos había agua caliente. Durante las horas que me quedé en el hotel barato, presté mucha atención a cuándo otras personas tomaban una ducha. La mayoría se duchaba durante solo cinco a ocho minutos, así que, si calculaba perfectamente el tiempo, ¡podía entrar en la ducha justo después de ellos y disfrutar de una rápida ducha caliente de cinco minutos! Funcionó varias veces, pero otras veces no tuve más opción que darme una ducha fría, porque me rehusaba a pagar extra.

Algunas personas podrían pensar: “¡Qué tacaño!" Pero yo lo veía de otra manera. Creo que Dios me hizo mayordomo del poco dinero que tenía. Me aseguré de ser muy responsable en la administración de lo que me había sido dado. Eso es mayordomía. Todos tenemos cosas por las que somos responsables de administrar en la vida, como el tiempo, la salud, el medio ambiente, la familia o nuestros talentos. Dios quiere que seamos fieles en la manera en que administramos los recursos que pone a nuestro cuidado. Algunos dirían que fui un poco extremista en España, ¡pero gracias a eso seguía teniendo dinero para viajar!