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El ídolo adecuado

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No tendrás dioses ajenos delante de mí. Éxodo 20:3, RV60.

Hace varios años estaba en California con mi familia, visitando a mis padres. Alquilamos un automóvil en el aeropuerto de San Francisco y decidimos incluir una visita a las atracciones principales de la zona. Manejamos hasta Hollywood y Beverly Hills para dar una vuelta por allí. En Hollywood llegamos lo más cerca posible al cartel de Hollywood, y también vimos todos los grandes estudios de filmación que ocupan varias cuadras de la ciudad. Estos son los lugares a los que van los actores y actrices para hacer películas, series televisivas y otras producciones.

Una de las últimas paradas que hicimos fue el Teatro Chino de Grauman, donde los actores y actrices ponen sus manos y pies en cemento fresco sobre la acera. A lo largo de la acera frente al teatro había estrellas con los nombres de personalidades de Hollywood que hicieron una contribución a la industria. Entonces comencé a pensar: "¿Qué han hecho estas personas para beneficiar al mundo? Entretenimiento. ¿Solo eso?” Sí. Me di cuenta de que algunas de esas personas han ganado millones y millones de dólares trabajando en películas o en televisión, mientras muchas otras prácticamente adoran el suelo que ellos pisan, siguiendo todo lo que hacen, tanto en las noticias como en Twitter o Instagram. Miles de personas hacen fila en las calles para poder ver por un instante a su idolo, a veces gritando y agitando los brazos incontrolablemente. ¿Es correcto dar gloria a otras personas de esta manera? Todo esto me hace pensar en el primer mandamiento, que nos dice que no debemos tener otros dioses fuera de Dios. No obstante, nuestro astuto enemigo ha convencido a la gente a tratar a otros como dioses, mientras tratan a Dios como si no existiera.

En todo lo que hagas, recuerda cada día mantener a Dios en el lugar principal de tu vida. ¡Adora al verdadero Dios del universo!