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El oráculo

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Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Salmo 118:8, NVI.

Cuando mi esposa y yo pasamos algún tiempo recorriendo Grecia, mi amor por la arquitectura antigua y los monumentos famosos nos llevó a planificar un viaje a una ciudad llamada Delfos, a varias horas en autobús de Atenas. Los antiguos griegos eran famosos por sus templos, y se pueden ver las ruinas de muchos entre el paisaje. Nos fue difícil viajar por Grecia debido a la barrera del idioma, pero logramos comprar boletos para ir a Delfos.

Luego de llegar, caminamos por el lugar y exploramos las antiguas ruinas que datan de varios siglos antes que Jesús caminara sobre la tierra. La atracción principal entre todas las ruinas era el Templo de Apolo, dedicado al dios mítico en quien creían. Si querías preguntarle algo al dios, le hablabas al oráculo: una sacerdotisa que decía hablar con los dioses y predecir el futuro. He notado que a veces las personas están tan desesperadas por conocer el futuro que creen a cualquiera que diga tener la habilidad de predecirlo. Pero solo Dios puede ver el futuro.

La Biblia está llena de cientos de profecías de cosas que sucederían en el futuro. Me encanta que muchas profecías bíblicas ya se cumplieron. El oráculo de Delfos trataba de hablar del futuro, pero las respuestas generalmente eran vagas. Si alguien preguntaba: “¿Se irá la helada mañana para que pueda plantar mis cultivos?”, él respondía algo vago como: “La helada se irá si es la voluntad de los dioses”. Era una respuesta que no decía mucho. El verdadero poder de la profecía que se encuentra en la Biblia es otra pista maravillosa que nos muestra que la Biblia es la Santa Palabra de Dios. La profecía nos dice que la Biblia es la Palabra de Dios, y que se puede confiar en ella.