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Treinta horas de hambre

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Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. Proverbios 19:17, NVI.

Ha sido mi privilegio servir a la iglesia casi veinticinco años como maestro de Escuela Sabática de Menores, Intermediarios y Jóvenes. Durante varios años organizamos un evento anual con los adolescentes de la iglesia, llamado "treinta horas de hambre”. La idea era que los muchachos pasaran hambre para poder solidarizarse y así ayudar a niños que realmente pasan hambre. Cada chico obtendría patrocinadores que pagaran si lograba no comer nada durante treinta horas en un fin de semana. Saltarse varias comidas seguidas es especialmente difícil para los adolescentes. Durante las treinta horas, básicamente encerrábamos al grupo en un lugar desde el viernes de tarde hasta el sábado de noche. Los chicos llevaban sus bolsas de dormir, ropa y una buena actitud. Durante nuestro tiempo juntos realizábamos juegos, actividades y servicios de adoración enfocados en los 17.000 niños que mueren cada día, muchos de ellos por causas evitables. Recordábamos lo bendecidos que somos, y juntos experimentábamos los dolores del hambre para recaudar dinero que fuera utilizado para alimentar a niños que pasan hambre. Al final de las treinta horas los reuníamos a todos y les dábamos algo para comer.

Un año, al final de las treinta horas, decidimos intentar algo diferente. Los sentamos alrededor de una mesa y trajimos tres cubos de basura, cada uno con una bolsa limpia; pero tomamos un montón de sándwiches aplastados, galletitas saladas y fruta y los tiramos juntos en un revoltijo desagradable. Pusimos los tres cubos de basura en la mesa frente a ellos para ver qué sucedía. Les explicamos que, para algunas personas sin techo o indigentes, así son sus comidas. Ellos tenían tanta hambre después de treinta horas sin comer que no dudaron en revisar la "basura" para ver qué podían encontrar.

Dios quiere que sintamos compasión por los pobres. Quizá si te saltas un par de comidas, logres comprender cuánto duele pasar hambre. Sé amable con los pobres y dé de comer a los hambrientos. Dios recompensará tu compasión.