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Las fuentes termales de los Andes

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La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma. Salmo 19:7, RV60.

Hay una zona maravillosa en la Patagonia llamada Distrito de los Lagos. La Patagonia es la región austral del continente sudamericano, compartido por Argentina y Chile. Mi familia aterrizó en una hermosa ciudad llamada Bariloche, ubicada en las faldas de las montañas de los Andes y en las orillas de un lago enorme. El lugar es conocido como el Distrito de los Lagos debido a los innumerables lagos que se encuentran en la cordillera de los Andes.

Durante los días siguientes, nuestra travesía nos llevó hacia el oeste, atravesando la parte argentina, hacia el Distrito de los Lagos en Chile. Una vez en Chile, entramos en el Parque Nacional Puyehue: el parque nacional más visitado de Chile, donde los visitantes pueden disfrutar de abundantes fuentes termales, cascadas, bosques antiguos, lagos cristalinos y vistas panorámicas maravillosas.

Había leído sobre un hermoso hotel, el Gran Hotel Puyehue, en el parque que permitía también a los invitados que no se estaban hospedando allí disfrutar de los baños termales. Entramos en un gran edificio con una enorme zona de baños termales donde tenían piscinas con diferentes temperaturas. Los visitantes comenzaban en las menos calientes e iban avanzando hacia las más calientes. Para disfrutar de los baños, cada invitado recibía una gorra azul similar a las que usan los nadadores de competición. La travesía por las montañas había sido agotadora, así que estaba ansioso por relajarme en las termas con mi familia, pero a mi hijo menor, que tenía menos de dos años en ese momento, no le gustaba la idea de ponerse la gorra; él no entendía las reglas.

Algunas veces se nos imponen reglas en la vida, y es importante que las obedezcamos. A menudo nos resistimos a las reglas porque no las entendemos, pero el propósito de ellas es mantenernos a salvo y felices. Imagina cuántos accidentes habría en el mundo si no hubiese reglas de tráfico. Sigamos las reglas que Dios ha establecido.