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Un ataque a lo más importante

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Porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? 1 Timoteo 3:5, NVI.

Hace varios años, mi familia extendida decidió ahorrar y propuso que realizáramos un viaje juntos durante el invierno. En Míchigan hacía frío, así que nuestra lista solo incluía lugares cálidos. Finalmente tomamos la decisión: iríamos a Cancún, México. Nunca habíamos intentado realizar un viaje internacional con toda la familia, así que esto era algo nuevo y emocionante, aunque solo viajábamos por un fin de semana largo. Aterrizamos en Cancún y tomamos un autobús hacia nuestro hotel.

Mi sobrina solo tenía dos años de edad, y nunca había estado en una playa tropical. Era gracioso verla en la playa. Rodaba por la arena y chapoteaba en el agua. Al día siguiente, alguien encontró un bote con fondo de vidrio que parecía un submarino, y lo abordamos para observar los animales del fondo del mar. Quienes éramos un poco más aventureros, esa tarde tomamos un autobús a un lugar donde podíamos bucear bastante cerca de la playa. Nuestra última noche allí fuimos al centro de la ciudad para pasear y tomar helado.

Estoy compartiendo esto contigo porque es importante que las familias pasen tiempo juntas para formar vínculos. Solía haber un hombre en la oficina en la que trabajaba que me dijo una vez que vivía a menos de dos kilómetros [una milla] de su hermano, y sin embargo hacía varios años que no lo veía. Eso quebrantó mi corazón, y me hizo pensar cómo Dios quiere que las familias estén unidas.

Satanás ha realizado un esfuerzo importante para atacar y destruir a las familias. Recuerda que él atacará cada cosa buena que Dios ha creado. Algún día quizá tengas tu propia familia. Decide hoy que harás todo lo necesario para dirigir y defender a tu familia de los esfuerzos de Satanás. ¿Cómo se logra eso? Poniendo a Dios en el centro de todo lo que haces, ¡comenzando hoy mismo!