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El tormentoso viaje en bote

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Los discípulos fueron a despertarlo. - ¡Señor-gritaron-, sálvanos, que nos vamos a ahogar! -Hombres de poca fe - les contestó-, ¿por qué tienen tanto miedo? Entonces se levantó y reprendió a los vientos y a las olas, y todo quedó completamente tranquilo. Mateo 8:25, 26, NVI.

Chile es un país sudamericano largo y estrecho que mide más de 4.000 kilómetros [2.600 millas] de norte a sur, pero solo unos 300 kilómetros [200 millas] en su parte más ancha. El sur de Chile no está conectado por carretera con el resto del país. Durante un viaje reciente, fuimos a Puerto Montt, al sur de Chile, donde termina la autopista que cruza el país y el paisaje se llena de volcanes, islas, fiordos, montañas y glaciares. Al sur de allí hay un lugar del que mi padre me había hablado durante muchos años: una isla llamada Chiloé.

Manejamos todo lo que pudimos hacia el sur antes de tomar un transbordador a Chiloé. Una vez allí, tuvimos que tomar otro transbordador para ir de un lado al otro de la isla. Yo había oído hablar de un pueblecito donde transportan a los turistas en bote, así que decidí ir hasta allí, pero llegados a un punto se terminó la carretera. Para llegar al pueblecito teníamos que manejar sobre la arena de la playa y, claro, esto solo se puede hacer cuando la marea está baja. Nos dieron impermeables y botas, y los cuatro caminamos a la orilla del océano, donde esperaba un botecito sobre la arenosa playa. Ese día las olas eran grandes, pero permanecimos cerca de la costa, donde pudimos observar formaciones rocosas asombrosas, así como nutrias de mar, pingüinos y leones marinos.

El fuerte oleaje nos intimidaba, y me acordé del bote en que estaban Jesús y sus discípulos en medio de una tormenta. ¿Recuerdas la historia? Cuando pensaron que no iban a sobrevivir, los discípulos despertaron a Jesús, y Jesús mandó a las olas que se calmaran. Jesús creó la naturaleza, por eso tiene control sobre ella. Jesús también nos creó a nosotros, así que cada día deberíamos confiarle nuestra vida y vivir conforme a su voluntad.