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¿Demasiado real?

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Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12, NVI.

Cada cinco años, los dirigentes de la Iglesia Adventista mundial se reúnen en lo que se conoce como el Congreso de la Asociación General. Durante las reuniones, se aprende sobre otros ministerios, se ven personas ataviadas con maravillosos atuendos típicos de sus países, y uno se encuentra con amigos a quienes no ha visto hace tiempo. El Congreso de la Asociación General de 2015 se llevó a cabo en San Antonio, Texas, en los Estados Unidos, y me pidieron que dirigiera la clase de Escuela Sabática de Primarios.

La lección de esa semana hablaba sobre el pueblo de Israel y el cruce del Mar Rojo. Quería que esa fuera una clase memorable, que los niños nunca olvidaran, así que primero construimos un enorme telón de poliestireno de diez metros [35 pies] de ancho que parecía un desierto en el horizonte. Confeccionamos palmeras para el desierto y creamos un efecto de cruce del Mar Rojo usando telas azules entre las cuales los niños tendrían que escapar. Con la ayuda de efectos de música, luces y sonido, la historia se desarrolló: grandes soldados egipcios persiguieron a los niños hacia el Mar Rojo. Cuando el actor que representaba a Moisés levantó sus brazos, una pared de dos metros y medio de telas azules se elevó para crear un angosto sendero. Los niños fueron salpicados con agua mientras corrían por el Mar Rojo. Un niño se compenetró tanto con la historia que no solo corrió velozmente por en medio de las telas... ¡siguió corriendo hasta que chocó contra el trasfondo de desierto, y lo hizo caer! Me encantó haber podido lograr que, para ese niño, la historia bíblica cobrara vida.

Dios nos dio las historias de la Biblia para recordarnos que está vivo y activo en nuestra vida. Todos podemos ganar fe y entendimiento gracias a otros que han confiado en Dios en el pasado. Así que, ¡sal hoy y sé una de las historias de Dios!