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La gloria para Dios

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Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe. Romanos 12:6, NVI.

La gran ciudad de Chicago está a noventa minutos en auto de mi casa. Es una ciudad maravillosamente diversa, con muchas cosas para hacer y lugares para visitar. Cuando mis hijos eran más pequeños, les encantaba visitar los muchos museos de la ciudad. Otro paseo favorito de ellos era visitar el zoológico Lincoln Park, en el norte de la ciudad. Hasta teníamos nuestra pizzería favorita que siempre visitábamos en Chicago, que hace una pizza muy deliciosa. Cada vez que íbamos a la ciudad nos maravillaban los rascacielos. El edificio más famoso de la ciudad era probablemente la Torre Sears, que ahora se llama Torre Willis.

Por veinticinco años, la Torre Willis mantuvo el título de ser el edificio más alto del mundo. Un día, decidimos subir a la torre de observación, que estaba a 412 metros [1.353 pies] sobre el nivel de la calle. ¡Estábamos agradecidos de no tener que subir por las escaleras! Obtuvimos las entradas y esperamos nuestro turno para subir en el ascensor. Una vez que estábamos dentro del ascensor, se cerró la puerta y se sentía casi como estar en un lanzamiento espacial. El ascensor tardó sesenta segundos en llegar a la cima; podíamos sentir cómo cambiaba la presión al subir, ¡yendo a un promedio de siete metros por segundo! Como puedes imaginar, la vista desde arriba fue espectacular. En 1999, un temerario francés fue a Chicago y comenzó a subir al edificio por el lado de afuera, usando apenas las manos y los pies. Trepó todo el edificio ¡en cerca de una hora! Ese es un talento especial, aunque un poco arriesgado en mi opinión.

Cada uno de nosotros ha recibido talentos, pero hoy quiero preguntarte: ¿Cómo los estás utilizando? ¿Los estás utilizando para quedar bien tú, o para darle la gloria a Dios? Dios ha sido generoso al darnos dones; ¡ve y úsalos hoy para darle honor y gloria a Dios!